17 ene. 2016

UNA MARAVILLOSA HISTORIA


Široki Brijeg, ciudad de Bosnia y Herzegovina.
El nombre significa "la colina amplia"
Me ha llegado esta sencilla historia, de la que desconozco el origen y autor. Pero, como en estos tiempos los vientos que corren son muy distintos, me ha parecido que debía darla a conocer poniéndola en mi blog. Corro el riesgo de que se la califique como algo trasnochado o ñoño, lo sé,  pero de tiempo en tiempo me alegran el corazón leer cosas como éstas.

 El pueblo de Siroki-Brijeg en Herzegovina tiene una maravillosa distinción: ¡¡¡¡Nadie recuerda que haya existido un solo divorcio entre sus 13,000 habitantes!!!!(según datos oficiales son unos 26.000, el 98% son católicos)  ¡Tampoco se recuerda un solo caso de familia rota!

Los habitantes croatas han mantenido su fe Católica, soportando persecución a causa de ella por siglos, primero a manos de los turcos y después de los comunistas. Su fe esta fuertemente arraigada en el conocimiento del poder salvador de la cruz de Jesucristo.


En Herzegovina la Cruz representa el amor más grande y el crucifijo es el tesoro de la casa.


Según la tradición croata, cuando una pareja se prepara para casarse no les dicen que han encontrado a la persona perfecta.
¡No! El sacerdote les dice: "HAS ENCONTRADO TU CRUZ". Es una cruz PARA AMARLA, PARA LLEVARLA CONTIGO, UNA CRUZ QUE NO SE TIRA SINO QUE SE ATESORA. Cuando los novios entran a la iglesia el día de su boda, llevan el crucifijo con ellos. El sacerdote bendice el crucifijo.


Cuando llega el momento de intercambiar sus votos, la novia pone su mano derecha sobre el crucifijo y el novio pone su mano sobre la de ella, de manera que las dos manos están unidas a la cruz.
El sacerdote cubre las manos de ellos con su estola mientras proclaman sus promesas, según el rito de la Iglesia, de ser fieles el uno al otro, en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, hasta la muerte.


Acto seguido los novios no se besan sino que ambos besan la cruz. Los que contemplan el rito pueden comprender que si uno de los dos abandona al otro, abandona a Cristo en la Cruz.


Después de la ceremonia, los recién casados llevan el crucifijo a su hogar y lo ponen en un lugar de honor. Será para siempre el punto de referencia y el lugar de oración familiar. En tiempo de dificultad no van al abogado ni al psiquiatra, sino que van juntos ante la cruz, en busca de la ayuda de Jesús. Se arrodillan y abren sus corazones pidiendo perdón al Señor, tal vez lloran.


Enseñan a sus hijos a besar la cruz cada día, y de no irse a dormir como los paganos sin dar gracias primero a Jesús. Saben que Jesús los sostiene en sus brazos y no hay nada que temer.



Alejandro González  
(El Vigía)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen artículo Vigía,una respuesta adecuada para los matrimonios que se encuentran en un punto de quiebre matrimonial,gracias por compartirlo.

"Sólo quien ama,escucha".

Un fuerte abrazo a la distancia.El Guardián.

Alejandro González dijo...

MUCHAS GRACIAS