28 dic. 2013

LAS LÁGRIMAS DEL REY BALTASAR (Basado en un hecho real)


Entregando un regalo  a uno de mis hijos
(5-Enero-1981)

Cercana la fiesta de los Reyes Magos, tan familiar y entrañable, quiero traer a mi blog una anécdota que me ocurrió, allá por los años ochenta, cuando hacía las veces del Rey Baltasar y que vino a mi memoria hace unos días, mientras contemplaba el belén de mi hogar. Este breve artículo me lo han publicado, hace unos días, en la Revista de la Asociación "Belenistas de Valladolid".

 Aquél 25 de diciembre el abuelo se levantó, según su costumbre, muy temprano y como todos dormían, para no molestar, decidió sentarse a leer un poco y esperar que la actividad volviera al hogar.
Llevaba un rato leyendo cuando, al hacer una pausa y levantar la mirada del libro, reparó en el belén familiar que ocupaba su lugar tradicional a poca distancia de donde se encontraba sentado.

En la parte más cercana aparecían los Reyes Magos acompañados de su cortejo. Se quedó observando la singular caravana y se detuvo en Baltasar mientras su mente volvió bastantes años atrás cuando, debidamente transformado, le representó en dos ocasiones en una ciudad castellana.

Entre tantas historias hermosas de aquellas jornadas nunca olvidó la de una niña, que terminada la entrega de obsequios a los pequeños, reunidos en un salón de una institución de la ciudad, merodeaba a su alrededor como queriendo ser atendida de nuevo. Como la vio dudar, Baltasar hizo un gesto para que se acercara y, una vez que la tuvo en sus rodillas, se estableció el siguiente diálogo:

*¿Te ha gustado el regalo que te hemos dado? Preguntó el rey, mientras con la mirada y la sonrisa procuraba relajar la tensión que expresaba la cara de  la pequeña.
*Sí, me lo has dado tú, lo he abierto y es muy bonito. En mi carta había pedido ese muñeco.
*Me alegro mucho. Cuando leímos tu petición decidimos traértela porque te has portado muy bien. Ahora qué más quieres ¿te apetecen unos caramelos?
La niña  hizo un gesto negativo con la cabeza, se le quedó mirando durante unos segundos y a continuación le soltó esta pregunta:

*¿Tú vienes del cielo?

Menudo lío pensó Baltasar, pero había que salir del paso y respondió con la firmeza que la ocasión requería…

*Pues sí. Nosotros vivimos allí siempre y venimos cada año a traeros obsequios de parte de Jesús.

Ella, cada vez más confiada, se atrevió a ir un poco más allá en su interrogatorio:

*¿Tú ves a Jesús?
*Pues sí, yo veo a Jesús. ¿Por qué  me preguntas eso?
*Es que mi papá se fue con Él y yo quiero que cuando le veas allí le des un beso de mi parte.

El pobre Rey Mago se conmovió……..apretó a la niña contra su pecho con cariño mientras con su mano enguantada secaba las lágrimas que afloraron a sus ojos…..diciéndole al oído “se lo daré, bonita, se lo daré”. Después, cuando la soltó, ella le dio un beso, se fue alejando mientras le decía adiós con la mano y una sonrisa, finalmente se perdió en el tumulto que formaban las familias allí reunidas.

Baltasar, años después, volvió a mirar el belén, se concentró en el portal y le dio gracias al Niño por haberle permitido ver y disfrutar de la infancia de sus hijos y  ahora de sus nietos, mientras le rogaba poder cumplir algún día el maravilloso encargo de aquella inocente criatura.
 
La portada de la revista y el título del artículo
Alejandro González          
(El Vigía) 

 







   



 
 
 

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