15 oct. 2012

PARA SALIR DE LA CRISIS EN UNOS AÑOS

Las posibles soluciones técnicas a nuestra crisis económica ya vienen expuestas día tras día en todo tipo de entrevistas, tertulias y artículos que proliferan por aquí y por allá. No encuentro la misma preocupación, por lo menos en acciones sociales visibles, por resolver el futuro de la falta de valores que se detecta en el ambiente y, que a mi entender, tiene una mayor envergadura. Las soluciones tiene que venir de actuaciones a corto, medio y largo plazo tanto de los poderes públicos como de lo sociedad civil, dentro de esta última deben jugar un papel importante las familias.
Hace años que algunas familias descubrieron un camino para resolver el problema, los clubs juveniles. Un complemento a la formación que se debe dar en el seno de la familia y en el centro escolar. Ahí se ponen los fundamentos para el futuro del ser humano que, en definitiva, es quien, desde el presente de esa edad joven y con el bagaje moral que le proporcionemos, está llamado a construir el futuro.

Quiero hoy rendir un homenaje a esa labor de la que mis hijos, hoy hombres y mujeres que desarrollan diversas profesiones, se aprovecharon durante bastantes años. Estaba pensando en la forma de hacerlo cuando llegó a mis manos un magnífico fascículo sobre el tema. Solicitado el permiso correspondiente a sus autores voy a trasladar a este blog las ideas que allí se exponen.

** EL CLUB JUVENIL

1º.- EL ORIGEN
Educar a los hijos es, quizás, la tarea más importante en la vida. Y la educación de cada chico se desarrolla fundamentalmente en la familia, pero también influyen otros escenarios: el colegio, escuela o instituto y el tiempo libre.

La escuela juega un papel decisivo en la educación. Los padres se esfuerzan por escoger un buen colegio – asumiendo muchas veces importantes sacrificios – y por participar en la educación que allí se imparte hablando con los tutores, acudiendo a las reuniones que se convocan y de otras muchas maneras.

Pero ¿y el tiempo libre? La experiencia demuestra que un ambiente familiar favorable y una buena escuela no son suficientes. El tiempo libre – la televisión, las diversiones, los amigos – tiene una notable transcendencia educativa. Por eso hay que contar con él a la hora de abordar un proyecto educativo familiar: éste es el origen de los clubes juveniles, que ofrecen a los padres una ayuda para que sus hijos se diviertan a la vez que aprenden, hacen amigos y se forman como personas.

2º.- QUÉ ES
El Club juvenil es una respuesta a la preocupación de los padres por la educación de los hijos. Es un centro educativo de actividades extraescolares y el tiempo libre, complementario a la familia y al colegio, que desarrolla su función después de las horas de clase, durante los fines de semana y en las vacaciones.

Los chicos no están superprotegidos en el Club juvenil. Al contrario, en él encuentran un ambiente abierto, en el que la convivencia con muchos y variados amigos adquiere su valor. Como centro educativo, cuenta con objetivos precisos, desarrolla un proyecto formativo y se sirve de unos medios para llevarlo a cabo, como se detalla más adelante. Siempre, claro está, claro está, con la colaboración y supervisión de los padres, auténticos protagonistas en la tarea educativa del Club.

3º.- EL PROTAGONISMO DE LOS PADRES
La razón de ser del club es ayudar a los padres en su tarea formativa en un ámbito – el del tiempo libre – que muchas veces escapa a sus desvelos. Por tanto directivos, preceptores y profesores son conscientes de que su acción educativa está subordinada a los intereses de los padres, que deciden confiarles esta parte de su labor. Buscan así la continua participación de las madres y de los padres a través de conversaciones periódicas y de la organización de actividades específicas para ellos, y se muestran siempre a su disposición.

Sin los padres no existe el club. Por tanto, hay una lógica amistad entre preceptores y familias, que hace muy eficaz la educación de cada hijo.

Quiero terminar por hoy pero volveré dentro de unos días y continuaremos con el tema. Antes permitidme que vuelva a hablaros en primera persona: Por mis circunstancias de movilidad profesional y mi economía mis hijos fueron a muchos tipos de colegios, institutos y universidades, todos financiados con dinero público, es decir, muchos estatales y otros concertados. Unos buenos y otros no tanto pero recibí un gran apoyo de esos clubs, donde pasaron desde los 8 años hasta casi los 18.

Hay edades en la que ya no controlas mucho su tiempo libre, buscan otros caminos y sustituyen, para ciertas cosas, a los padres por los amigos, es lo natural en la vida. Ahí estuvieron los clubs para ayudarme. Vaya desde aquí mi agradecimiento materializado en dar a conocer su magnífica labor.

 
Alejandro González
(El Vigía)



2 comentarios:

José María Medina Villaverde dijo...

Hola, vigía. No puedo estar más de acuerdo contigo. Fui socio fundador de un gran Club Juvenil, Neveros, en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Allí se han formado, además de en casa y en su Colegio, mis tres hijos varones, que han salido de lo más "guay". Como tantos amigos suyos, que junto a tantos otros que hacen una labor callada y eficaz, simplemente cumpliendo con su deber, son la esperanza de mañana.
Un fuerte abrazo
El "vigía" de "The inner cell"

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Gracias José María...Abrazos