3 may. 2012

HOY TOCA HABLAR DE LAS MADRES

Dentro de unas fechas se celebrará el día de la madre. Bueno, así lo ha dispuesto la sociedad de consumo y, como en otros muchos casos,  compruebas que muchos siguen la idea.
 No he sido nunca partidario de estas cosas pero, sin querer o queriendo, acaba uno aceptando el juego y, sobre todo, cuando se trata de la madre es muy difícil, más bien imposible, negarse. 
Aceptado el tema autorizadme que, al menos, eleve mi protesta porque se dedique un solo día a quienes nos dedican toda una vida. Tengo la esperanza de que ejerzamos de buenos hijos durante cada día del año.
Los tiempos modernos han cambiado los modos de aquella época en la que yo era niño, adolescente y joven.  Hoy en día son muchas las madres que suelen desarrollar un trabajo fuera del hogar y comparten las tareas caseras con el marido.  Este compartir no sólo me parece bien sino que es de justiciaAquel antiguo reparto de labores hacía, normalmente, que  recayeran en la esposa el esfuerzo principal en lo casero, limitándose el hombre a ser una ayuda, la mayor parte  de las veces pequeña o incluso nula. Pero……siguen siendo ellas las que llevan mucho peso de puertas adentro. No voy a discutir si es verdad o mentira, si es justo o injusto, si es bueno o malo…..puede ser lo que queráis pero es así y pienso, a veces, que es lo menos malo. Lo siento,  que cada uno opine lo que quiera. Nunca creí que la mujer fuera el sexo débil ni tampoco en la igualdad, con matizaciones. Me tendré que explicar antes de que me condenen.

La fortaleza de la mujer no necesita demostración. La vida ha acreditado suficientemente su realidad, no tal vez en lo físico, pero sí en otros muchos aspectos. Tampoco somos iguales en todo, sólo faltaría, si la naturaleza nos hizo diferentes en muchas cosas no pretendamos cambiarlo, al contrario disfrutemos de esa maravillosa diferencia que nos hace complementarios.
Quiero, antes de ser defenestrado por mis ideas, decir que en algunos aspectos sí somos iguales, como, por ejemplo, en el respeto y dignidad que merecemos todos como personas. Incluso en esto tengo otra opinión, que me acarreará el desprecio de otros bandos, consistente en que por ser el santuario de la vida y por su natural debilidad física (entiéndase brutalidad o  algo así, no resistencia al dolor y la fatiga) ante el hombre la mujer merece un gran respeto.
Imagino que llegado a este punto ya he sido destinado a la hoguera por algunas y algunos  pero voy a seguir no para arreglar mi situación, que me importa poco, sino para seguir exponiendo mis ideas. Mirad, tengo tan alto concepto de la importancia de la mujer en la familia, de la madre, que no tengo ahora el espacio necesario para explicarlo.  Os invito a observar el reino animal para ver el valor de la hembra. Nosotros también somos de ese reino, unos más que otros diría yo (permitidme esta broma), pero a esa animalidad añadimos la dimensión espiritual que nos aporta, entre otras cosas, la inteligencia, la voluntad y la libertad.
Estas facultades pueden condicionar de diferentes formas los actos de los seres humanos pero el instinto maternal es tan fuerte, tan fuerte, que hay que estar muy ofuscada o bajo tremendas presiones para que una madre lo pierda y siempre será de forma temporal. Me cuesta mucho creer que existan malas madres pienso y quiero seguir pensando que hasta las personas malas con los demás no pueden serlo con sus hijos salvo por las razones ya expuestas u otras que se me ocultan.
En ese día de la madre muchas van a recibir amor, flores y regalos, es decir que todos vamos a procurar hacerlas felices. Quiero recordar, con todo mi cariño, a algunas de ellas que se encuentran en circunstancias especiales, porque cómo celebrarán este día, aunque no les falte algún detalle de afecto, madres como las que están inmersas en algunas de estas circunstancias:
- Las que han perdido uno o más hijos por accidente o enfermedad.
- Qué decir si ese hijo ha sido víctima de una acción terrorista.
- Otras con hijos inmersos en la droga, el sida…..tampoco tendrán un buen día.
- Las madres que ven a los suyos en el paro, marido o hijos o todos, deben estar angustiadas a la hora de hacer la comida para unas familias a las que, en muchos casos, se han añadido algún yerno, nuera o nieto.
- Hay otras familias donde ya no está el hombre y la mujer se encuentra sola por viudedad o, tal vez, porque el “caballero” ha encontrado otro camino para sus amoríos.
- Las madres solteras, sobre todo las que nadie apoya, empezando por el mozo que algo tuvo que ver en el embarazo y, a veces, su propia familia.
- La mujer que ha abortado porque nadie le daba otra salida a su estado de “buena esperanza” y ahora se encuentra en esa angustia que, aunque muchos no quieren reconocer, existe y se llama síndrome post-aborto.
- La que sufre el maltrato de un cobarde energúmeno al que aguanta hasta casi la muerte o la misma muerte. Hay amores que matan y se sufren por miedo, por los hijos o no sé por qué.
Podría seguir con esta colección de tristezas, pero reales, y que tal vez a muchos les parezca poco adecuado para un día alegre. Bueno, me ha dado por ahí esta vez. El mundo en que vivimos tiene estas sombras, junto con grandes luces. No pretendo acabar con tanta lágrima, sería una utopía, aunque me gustaría tener la varita mágica que arregle todo esto.
Cierto es que hay persona y asociaciones que hacen esfuerzos por paliar tanta desgracia pero falta mucha FORMACIÓN Y EDUCACIÓN para que nos mentalicemos sobre muchos de esos temas.
Entre tanto arrimemos el hombro, pongamos el corazón al servicio de algunos de los aspectos de ese dolor. La caridad está en comprender y atender……empezando por nuestro entorno más cercano.
Con mi felicitación y cariño para mi madre y todas las demás os dejo esta leyenda oriental que ya he escrito alguna otra vez:
“Un día Dios se asomó a la tierra para contemplar la obra que estaba creando y se apoyó en la orilla del Nilo. Un cangrejo que andaba por allí le mordió en una mano y cayeron sobre el barro de la orilla unas gotas de su sangre divina. Recogió Dios ese barro mezclado con su sangre y se dijo, qué voy a hacer con esto, no puedo  dar un mal uso a mi propia sangre……..y dijo Dios, ya sé haré el corazón de las madres….”
Ahora me puedo encontrar con otra cuestión a resolver. Pienso en la pregunta que me pueden hacer algunas mujeres que por diversas razones no han podido ser madres o que han entregado su posibilidad de serlo por servir a otras causas nobles. Podrían decirme, o al menos pensar, ¿entonces, no se hizo mi corazón semejante a ese que describe la leyenda?
No inventé esa historieta pero estoy totalmente seguro que también es así. Sólo hace falta que lo entreguéis un poco a los demás, sirviendo a causas nobles que ayuden a tanto ser humano necesitado de afecto, atención y comprensión para que lo descubráis. Muchas ya lo tenéis bien experimentado y esta experiencia interior es el mejor regalo para esta fiesta. 




Alejandro González
(El Vigía)

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