14 feb. 2012

REBELDÍA FAMILIAR

Cuando hayas leído el título tal vez lo asociaste con la adolescencia o la juventud. Es lógico pues todos sabemos que en esas etapas se presentan los brotes rebeldes de una personalidad en desarrollo. Pero no van por ese camino mis explicaciones de hoy.

Quiero referirme en este escrito a una rebeldía de la familia en su conjunto, como tal, cuando no se ve tratada como merece por ser la célula fundamental de la sociedad. Pienso que nuestro mundo, me refiero no sólo a España sino también a todo el planeta, no se da a la familia la protección, protagonismo y demás consideraciones que merece.
La familia tiene un origen natural, es decir que nace con el principio del ser humano y como lugar donde se irán produciendo los sucesivos nacimientos. Después, en una ambiente de amor entre padres e hijos, se crea el clima conveniente para la educación y crecimiento integral como personas. Cierto es que la familia necesita apoyos externos de diversos tipos pero ella es el fundamento de la educación que permita a los hijos integrarse en la sociedad. Apoyos y ayudas sí pero no sustituciones.

En mi opinión no hay muchas dudas sobre la importancia que tiene para esa sociedad pues es evidente que ella es la que hace que pueda crecer no sólo numéricamente sino, también, en otros diversos aspectos como son los morales, espirituales, culturales, sociales, sin olvidar que con el esfuerzo económico de los padres se atienden las variadas necesidades de la prole durante muchos años.

Ante esto no pueden los estados ignorarla en sus planteamientos y legislar sólo según las ideologías que gobiernan, por el contrario tiene la obligación de cuidarla y apoyarla. Las leyes que se promulguen deben tener en cuenta todo lo necesario para que las familias cumplan su cometido.

Pero los gobernantes en muchos casos, en demasiados, olvidan o desconocen lo que es la familia para la sociedad y lo mucho que le deben. Esas familias, además de lo ya dicho sobre tener, criar y educar a los seres humanos afrontan, mediante el pago de sus impuestos, el costo de los gastos sociales, incluidos los sueldos de esos dirigentes. Me refiero, al hablar que se olvidan de la familia, a que se olvidan de todas menos de las suyas, a las que sí que ayudan, a veces más de lo debido moral y legalmente.

Unas corrientes, bajo el disfraz de un cambio necesario acorde con la modernidad, han manipulado las palabras y, con ello, los conceptos. La familia ya no es sólo de tal forma, podía ser de otras, por lo que nos quedamos sin referencias y, al final, el gran despiste es lo que reina. Una vez metidos en el lío está abonado el campo para la manipulación y la utilización de los seres humanos como borreguitos.

Los responsables familiares, los padres, deben tomar conciencia de lo importante que es su papel en la sociedad. Ellos tienen que hacer valer sus derechos a decidir sobre lo que afecta a sus hijos, hasta que éstos lleguen a poder hacerlo por sí mismos.

Me atrevo a afirmar que la familia está por encima del Estado, porque es origen del mismo. Me explicaré o, al menos intentaré hacerlo, pidiendo disculpas porque voy a simplificar mucho lo que sería todo un estudio sobre la evolución de la humanidad, pero no es éste el lugar para explicar este tema con detalle. La unión de familias, motivado por una necesidad de apoyo mutuo fue creando unos grupos sociales que, en el transcurrir del tiempo dan origen a organizaciones de más envergadura que son las naciones.

Si estamos de acuerdo en esto no es difícil deducir que las familias tienen unos derechos que deben ser respetados por esos estados a que han dado lugar. Lo que suele ocurrir es lo contrario porque los dirigentes, en muchos casos, no suelen tener asumido su papel de servicio y convierten su poder en un medio para utilizarnos como servidores de sus ideologías e intereses.

Por eso no suelen aplicar lo que se denomina como subsidiaridad, no permitiendo, y menos ayudando a las familias, a llevar a cabo actividades que puedan hacer ellas o sus asociaciones.

Hablando de asociaciones, considero imprescindible que los padres, como responsables del núcleo familiar, tomen conciencia de lo necesario que es asociarse con otros para defender sus derechos. Después de haber pasado unos años en estos asuntos me atrevo a puntualizar algunas cosas o dar unos consejos, llamadlo cono queráis:

- Los padres (entiéndase en lo sucesivo que esta palabra abarca a padres y madres, como me enseñaron desde pequeño) deben tomarse en serio el asunto, les va en ello mucho, nada más y nada menos que el futuro de sus hijos.

- Hay que encontrar tiempo para participara de algún modo en los proyectos que se planean en las asociaciones, bien implicándose en los órganos directivos o controlando, con su participación como socios, esas decisiones.

- Además de esos órganos de dirección se debe contar con un personal contratado para los diferentes trabajos administrativos y gestiones de diversos tipos.

- La dirección debe confiarse a padres comprometidos huyendo de los que no quieren o no pueden dedicar tiempo o de los que se sitúan con afán de protagonismo y para figurar. Pero pensad que la falta de compromiso de muchos da paso a que manejen el "tinglado" los de siempre, los listos, los que van a servir a otros intereses.

- Otro peligro, no pequeño, es el que pretendan imponer sus criterios o acceder a los puestos de dirección personas fuertemente ideologizadas. Con ellos sólo conseguiremos caer en manos de los políticos y ser utilizados.

Las ideologías al infiltrarse en las asociaciones sólo consiguen dividirlas y lo que se trata es hacer un frente común y fuerte que busque un objetivo principal como podría ser “la libertad de los padres para decidir en lo que afecta a sus hijos en aspectos de formación como personas”.

La división existente sólo ha servido hasta ahora para que las familias no puedan influir en la sociedad lo que realmente deben. Las organizaciones políticas, empresariales y sindicales tienen sus cotas de influencia, incluso reciben ayudas económicas, las familias no pueden quedar al margen de todo eso.

En resumen, no se trata más que de exigir lo que reconocen leyes como:

* Constitución española en su Artículo 27:
1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.
3. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

* Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU (Art. 26, 3):
 “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

Alejandro González
  (El Vigía)

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5 comentarios:

José Javier dijo...

Alejandro:

Coincido contigo. La familia en anterior al Estado en origen y finalidad... porque que es anterior al derecho. El Estado deberá regular los procedimientos según derecho para evitar abusos y patologías... Pero cuando un Estado regula un matrimonio que no da lugar a una familia en origen y finalidad, lo que está produciendo es un virus o un troyano... que antes o temprano quitará al Estado la legitimidad que éste le otorgó.

Anónimo dijo...

Gracias, amigo por tu comentario...Sería bueno que remediaran lo del virus, aunque lo veo difícil y cada uno haga lo que debe hacer..
Alejandro G.

Francisco M. González Sánchez dijo...

Excelente artículo ¡Estás haciendo mucho bien! Un abrazo

PEPE LASALA dijo...

Me ha gustado tu blog Alejandro, así que con tu permiso, me he registrado como seguidor. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea. http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Gracias Paco y Pepe por vuestros comentarios. Ayudan al escritor, o lo que sea, a seguir con su trabajo.