26 de feb. de 2012

LOS HIJOS Y LAS REDES SOCIALES

Padre, hijos, incluso ya muchos abuelos, andan por las redes sociales no sé si decir que “despendolados” pero, al menos bastantes de ellos, sí que más tiempo del conveniente y, me temo, que con menos reflexión de la necesaria. Ningún invento es malo, normalmente,

por sí mismo, su bondad o maldad dependerá de lo que hagamos con él. Vamos, que un cuchillo es peligroso porque pincha y corta, pero es malo si lo usamos, por ejemplo, para matar o herir a alguien en lugar de para partir un filete.

Inventos, mejor dicho instrumentos como facebook, tuenti, twitter y todos sus semejantes que puedan salir son peligrosos y, por tanto, dañinos si no se usan debidamente. El problema, en mi opinión, es que estas redes, al no derramar sangre ni matar el cuerpo no se nota el daño hasta que nos han herido o asesinado el espíritu.

Hay que reconocer que se han abierto unas vías extraordinarias para las relaciones entre las personas, haciendo que el mundo pase de lo que se llamó la aldea global a algo más parecido a un patio de vecinos. Podemos recuperar viejos amigos y compañeros o hacer otros nuevos.

Lo sabemos o creemos saber, casi todo de los demás, aunque muchas veces nos mienten como bellacos y, lo que es peor, nos pueden hacer auténticas faenas, cuando no ser chantajeados o sometidos a otros delitos. Cierto es que hay penas para esas cosas, pero el daño moral, al menos, queda hecho antes de que se sancione el asunto.

Qué decir de la información que “colgamos” o facilitamos a través de esas redes. Me atrevo a opinar que nos vendemos sin darnos cuenta porque les cedemos nuestros derechos, ideas, datos, etc., que pueden utilizar incluso si nos damos de baja., como ocurre en facebook. En otros casos, como en tuenti, lo que pongas pasa a ser de su propiedad como dice en su normativa:”El Usuario no podrá en ningún caso explotar o servirse comercialmente, de forma directa o indirecta, total o parcial, ninguno de los contenidos (imágenes, textos, diseño, índices, formas, etc.) que conformen el Sitio Web sin la autorización previa y por escrito de TUENTI”.

Bien, ahí tenemos un peligro pero no el auténtico, éste somos nosotros como responsables de lo que hacemos o, en su caso, de lo que hacen los niños, adolescentes y jóvenes de la familia. Por tanto no echemos la culpa al cuchillo sino a quien lo usa mal o a los que, por descuido o desidia, permiten que lo coja el hijo sin enseñarle para qué sirve, cómo debe usarse y qué peligros tiene.

Los padres andan preocupados, unos mucho, otros poco, incluso los hay que nada, pero digamos que en general sí les preocupa lo que sus hijos, sobre todo adolescentes y jóvenes, hacen en la calle con los amigos, en los botellones, movidas o asuntos similares. Menor suele ser la preocupación por lo que hacen ante el ordenador porque, en la mayoría de los casos lo hacen desde su habitación en el hogar.

Los abusos por desaprensivos, mejor dicho delincuentes, aprovechando la confianza de menores, usando sus fotos o con temas más escabrosos, van siendo conocidos a través de los medios de comunicación, lo que ha hecho que los padres se vayan concienciando del problema.

Pienso que en toda familia, fundamentalmente por parte de los padres como responsables, debe tratarse este tema y conocer, todos, los peligros posibles. En definitiva es tomar conciencia del asunto y hacer lo mismo que con los otros asuntos tradicionales y más antiguos, PREVENIR. Para esto ya no vale que un padre o una madre diga que no sabe de esas cosas, no hay más remedio que ponerse al día. No se trata de hacer un máster si no de obtener los conocimientos de usuario, informarse sobre las ventajas e inconvenientes de esos medios, la forma de usar la privacidad y poner mucho sentido común.

Todo lo dicho debe ir acompañado de una dedicación en tiempo hacia el hijo y una gran dosis de cariño, porque de ambos se llegará a la confianza tan necesaria para que no se sienta invadido en sus cosas. Si desde pequeños nos hemos preocupado de cuidar este aspecto de su vida no será difícil continuar haciéndolo cuando crecen, teniendo muy presente el saber soltarles amarras, poco a poco, acorde con ese crecimiento.

Es muy importante que sepan que todo lo que se coloca en la red social se nos va de las manos y pasa a control de otras muchas personas y que nos pueden hacer mucho daño, sobre todo con fotos o frases comprometidas. Finalmente, deben conocer, padres e hijos que el ordenador se come las horas de nuestro tiempo, así que es bueno definir unos tiempos de duración para estar en las redes sociales y otros temas de Internet para todos en la familia según las circunstancias de cada cual.

Hemos pasado de la pantalla de televisión a las del ordenador, teléfono móvil, etc., pero, según podéis deducir de lo escrito hasta aquí, el tratamiento familiar debe ser parecido, salvando las distancias técnicas y alguna cosa más y, como siempre, los padres deben considerar que el mejor predicador es fray ejemplo.

Alejandro González
(El Vigía)