1 ene. 2012

FORMAR LA CONCIENCIA

Habíamos iniciado con el artículo anterior un camino para tratar sobre la familia cristiana intentando satisfacer las peticiones de algunos lectores y que continuaremos con un tema importante, aunque hoy poco de moda para muchos, la conciencia.

Esa luz o vocecita que nos avisa, sin que se lo pidamos, de lo que está bien o mal ha sido puesta en nuestro interior de una forma natural y, aunque a veces nos moleste, sigue ahí.
Para definirla no se me ocurre mejor idea, pensando en las creencias de aquéllos a quienes me dirijo, que acudir a lo que dice Iglesia en su Catecismo: “En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y hacer el bien y evitar el mal…………..”.

Unas veces el ambiente y otras nuestros propios defectos y pasiones hace que la luz no sea nítida o  no escuchemos la voz con el tono debido e, incluso, se adormezca demasiado si no le prestamos la atención debida durante un largo periodo.

El ser humano puede llegar al conocimiento de la verdad de las cosas pero por sus limitaciones necesita ayuda. Es más, para buscarla, tiene el derecho a recibir esa ayuda. La dificultad radica en saber encontrar el camino educativo mejor para alcanzarla.

Esta es la gran tarea que en la familia corresponde a los padres en relación con sus hijos. Deben ir formándoles desde muy pronto para que vayan construyendo el edificio de su personalidad sobre unos sólidos cimientos morales. Un sentido de la responsabilidad les debe llevar, a esos padres, a preocuparse de la propia formación que, si es necesaria cultivar para cualquier persona, en su caso tiene mayor importancia por la transcendencia para el futuro de los niños, jóvenes e, incluso, adultos que van a depender de sus consejos.

La ayuda, que debe respetar su libertad, servirá para formarlos debidamente o, más a delante, sacarlos de la ignorancia que pudieran tener en algunos temas, dándoles la formación necesaria para elegir el bien.

No consiste la información en imponer normas ni condicionar sus entendimientos y voluntades. Hay que procurar abrirles caminos hacia la realidad, darles seguridad, ayudarles para que sepan, con raciocinio y madurez ponderar las cosas. Una formación adquirida con estos parámetros servirá como cimiento de la libertad y, dentro de ella, la formación religiosa es el fundamento que les servirá para no apartarse del camino correcto o, si se desvían, pueda rectificar y enderezar su rumbo.

Dios y sus planes son asunto exterior al hombre por lo que éste tiene que descubrirlos para adaptar los suyos, siendo la conciencia el instrumento que posee para poder hacerlo o darse cuenta del error cometido y emprender el camino de la rectificación.

Podemos considerar a la conciencia como el intérprete del valor moral de una norma superior a nosotros que se alberga en nuestro interior y se rige por determinados principios normativos

De todo lo expuesto se puede deducir la transcendencia de la formación de la conciencia que requiere dos condiciones fundamentales para que se lleve a buen término: Querer formarse y responsabilidad para llevarla a cabo.

Desde el punto de vista de los padres es fundamental que ayuden a los hijos a conocerse, colaborar a que la fe se incruste en sus vidas, así como facilitarles asesoramiento y medios de formación.

La catequesis, palabra con la que se ha definido la formación religiosa, dura toda la vida pero es fundamental en la parte inicial de la formación de los hijos, pues en esos primeros años estamos construyendo los fundamentos de su personalidad.

El tema, me parece, que requiere un artículo más, así que en el próximo intentaré aclarar otros aspectos, principalmente en lo relativo a esa confusión que el relativismo imperante lleva a muchas personas.

Termino con esos dos consejos de siempre:

1º- Hay que tener en cuenta que cada hijo es diferente no sólo en edad sino, también, en carácter y personalidad. La formación debe ser adecuada a esos parámetros.

2º- Es bueno hablar con cada hijo, por supuesto, pero no olvidemos que el mejor predicador es fray ejemplo.

NOTAS:

- Considero que en cada hogar católico debe estar , para lectura, estudio y consulta el el Catecismo de la Iglesia, de venta en cualquier librería religiosa.

- Estas páginas web, de segura doctrina, tampoco deben faltar entre vuestros favoritos para tener acceso a una doctrina segura:

* EL CATECISMO:
 http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

* LO QUE DICE EL PAPA: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/index_sp.htm

* LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA (o la que corresponda según nación a la que se pertenece)
http://www.conferenciaepiscopal.es/

Alejandro González
(El Vigía)





AR

3 comentarios:

caminar dijo...

Gracias por la entrada.Que tarea la de ser padres! Su blog es muy buen recurso para la vida en familia.

BLOGUEROS CON EL PAPA dijo...

¡Muchas gracias!!!
"La conciencia"...¡excelente! me gusta que sean dos artículos del tema, porque así hay tiempo de "rumiar",sigo enganchada al blog, pero es que además casi sin darme cuenta, me llevo a mis días (con sus noches)éstos consejos...lo comparto en FB, sé que tengo el permiso ¿verdad?

Nos encontramos ahí en la Eucaristía

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Gracias, aquí hago lo que puedo. Puedes darle difusión. Lo importante es que la gente lea así que cualquiera puede reenviarlo por cualquier método.