En mi artículo anterior prometí rematar el tema de los estudios de los hijos. Lo realizo comentando, esquemáticamente,
algunos casos en los que intervine, dando consejos a unos padres, además de buenos amigos, cuyos hijos les presentaban algunos problemas en este terreno. Quiero hacer hincapié en la palabra consejo, pues se trató de aconsejar solamente, las decisiones son
siempre de los padres, principales responsables de sus hijos.
Muchas veces me he encontrado con algunos que, al exponerte un caso de su familia, les gustaría recibir la receta mágica que trajera la solución a su problema. Eso es un imposible, porque no existe. Estamos hablando de personas, esposos, padres e hijos, cuyas diferentes formas de ser requieren un tratamiento distinto en cada caso, incluso la suerte para acertar o, al menos, acercarse a la solución.
La única fórmula que he encontrado para dar con la solución es lo que he denominado como: PECET, cuyo significado explicaré más adelante.


