18 dic. 2011

LA FORTALEZA COMO CORAZA ANTE EL DOLOR Y LAS DIFICULTADES

La vida, lo sabemos por experiencia, es un camino donde surgen dificultades, problemas, enfermedades e incluso, tarde o temprano, llega la señora de la guadaña, vamos que nadie se queda aquí para siempre y, en algunos casos, hay quien se va antes de lo previsto.

Ya sé que, en los tiempos que corren, hablar de esto no está de moda pero a quién queremos engañar disimulando como si todo fuera un camino de rosas. Haced lo que queráis pero a los hijos hay que prepararlos para todo, incluso para estas realidades.
Si queremos que sus vidas sean coronadas por el éxito tendremos que ponerlos en condiciones de no sólo en soportar las dificultades sino en saber darles un sentido de mejora personal, sacando de ellas resultados positivos.

El problema, como ya queda dicho, puede ser de índole diversa pero lo importante es la reacción que produzca en la persona. No es adecuado reaccionar con violencia o enfado, bien contra sí mismo u otras personas. Tampoco es conveniente adoptar la táctica del avestruz, continuando como si la dificultad no fuera con nosotros o intentar disimularla ante nuestro entorno.

Para conseguir esto de los hijos hay que, desde que tienen pocos años, educar su voluntad o, lo que es lo mismo, inculcarles la virtud de la fortaleza. No es bueno que el niño se acostumbre a que todo lo que quiere lo obtiene. La palabra NO debe entrar en su vida como algo normal para que vaya comprobando que el carecer o no tener algunas cosas no es una tragedia.

Tampoco es bueno una continua utilización del NO, por lo que habrá que ir pasando de la obligación a la aceptación y, de ésta, a saber privarse de algunas cosas por propia iniciativa. Todo esto debe ser producto de un proceso formativo e informativo, es decir, acompañar la formación con un razonamiento que haga comprender al hijo la conveniencia de las renuncias para su futuro.

Todos tenemos la experiencia del lastre que arrastran, aún en su época adulta, las personas que, en su etapa infantil y adolescente, han sido criadas de forma blanda y permisiva. Lo que se denomina la forja de la persona empieza desde la más tierna infancia, claro está que utilizando métodos apropiados a cada edad.

Cuando, en mi caminar por la ciudad, observo niños a los que se le compra este antojo y el otro, bien por que sí o para que no monte un escándalo de lloros siento cierta tristeza al pensar en su futuro como adolescente, joven y adulto.

No pensemos que se trata de acometer grandes empresas, de “machacarse” de forma extraordinaria. No, por favor, la preparación para las grandes renuncias o sacrificios se hace con las cosas normales de cada día. Claro, pero eso suele costar bastante y, además, no está de moda en el ambiente que nos rodea. Si estudiáis las vidas de muchos hombres que han marcado un hito en su época, comprobaréis que en sus orígenes y en su trayectoria hay mucha de renuncia y sacrificio.

En la adolescencia hay que saber aprovechar esa inquietud que muestran por cambiar el mundo que les rodea. Hay que ayudarles a encauzar esos maravillosos impulsos para que sepan asumir aquello de que “el que quiera cambiar el mundo que empiece por cambiarse a sí mismo”.

Los padres deben superar esa reacción instintiva y lógica de protegerlos y ahorrarles esfuerzos. Aunque creamos que así les estamos ayudando lo que realmente hacemos es alimentar su blandenguería que irá creciendo con el tiempo, perjudicando su maduración pues, ante cualquier dificultad sentirán miedo, se encogerá su ánimo, les faltarán los arrestos necesarios para enfrentarse con los problemas de ahora y los, seguramente de más envergadura, que vendrán al transcurrir de los años.

No a los hijos a los hijos blandengues, casi siempre producto de unos padres blandos. Una cosa es la paciencia, fundamental en la educación, con la falta de exigencia. Hay que saber estimular la lucha de los hijos, sí lucha aunque hoy no esté de moda en esta sociedad permisiva, contra la pasividad o indiferencia. No hay para esto que hacer cosas raras, basta con aprovechar las cosas normales de cada día y todos los días con constancia.

Fundamental para no estropear el trabajo es que los cónyuges vayan en la misma dirección, de lo contrario el hijo aprovechará cualquier rendija de división para fugarse por ahí. Así que si hay que ponerse de acuerdo en algo hay que hacerlo antes de actuar y nunca cuando el pueda oírnos o vernos.

Termino con un consejo para criar hijos fuertes. “No les hagáis lo que puedan hacer ellos”. Si esto va acompañado de cariño, paciencia y una buena comunicación podremos tener hijos fuertes, seguros y audaces. Ya sabéis: El mundo lo hizo Dios pero se lo alquila a los audaces y valientes.

Alejandro González
(El Vigía)






6 comentarios:

ANTONIO SEBASTIÁN dijo...

Maravilloso artículo, FELICITACIONES. Estoy totalmente de acuerdo. DIOS le bendiga.

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Gracias, me alegra que te guste. FELIZ NAVIDAD.

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Antonio, gracias por hacerte seguidor. También a esos dos nuevos seguidores: "Caminar" y Alberto Mena.

ANTONIO SEBASTIÁN dijo...

ES un placer, me resulta muy interesante encontrar en la red algo con solidez. Me produce hastío encontrarse con tanta trivialidad. Así que muchas gracias a USTED por su análisis tan certero y tan clarividente.
DIOS le bendiga.
Antonio

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Bueno Antonio gracias pero déjame que matice.
Este es un blog donde van mis ideas, que me alegro que te gusten. Pienso que lo que escribo es lo correcto y me gusta que las personas lo conozcan. Si no pensara que esto es la verdad no lo diría. NO ENGAÑO.
En la red hay páginas muy buenas en todos los entidos, incluido el moral. Técnicamente mejor hechas porque lo mío, hecho por una persona sola y sin grandes conocimientos informáticos ni medios es lo que es, UN BLOG SENCILLO.
Además, uso un lenguaje sencillo y artículos cortos, lo que no es fácil, pero quiero llegar a todo el mundo y no cansar.
Esto es una aclaración para quienes me leen y para tí y te reitero mi agradecimiento por seguirme y tus comentarios.

Anónimo dijo...

El mejor de todos los regalos,EL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÛS.
¡Feliz Cumpleaños mi Señor y Salvador!,mantengamos siempre la Navidad en nuestros corazones y al interior de nuestras familias.
Un fuerte abrazo y ¡Feliz Navidad familia bloguera.

El Guardiàn.