4 dic. 2011

ADULTOS EN PELIGRO CIBERNÉTICO, BUSCAR SOLUCIONES

Metidos en estos líos cibernéticos, ya explicados en mi artículo anterior, la persona puede que no sea consciente del problema que tiene, puede que sí o puede que alguien, que le quiere bien, se lo explique. Hay que aprovechar esa suerte que le ha llegado para reaccionar e intentar salir del asunto.

Hay que “liberar al prisionero”, que eso es en realidad, pues está metido en una cárcel aunque el placer, el vicio o lo que sea se la hagan agradable, de momento, luego vendrán las malas consecuencias.
Pero antes de planear cómo poder rescatarle quisiera tratar algunos aspectos que me parecen de interés:
- Internet facilita la trampa sobre lo que somos. Podemos ser, aparentemente claro está, de otra forma, sobre todo de ésa que nos gustaría. Aquí encuentran muchas veces su refugio personas tímidas, acomplejadas, con miedo al qué dirán de mí, etc.
- Enfrente de los anteriores encontramos a los “otros”, los desaprensivos, los cazadores de incautos. Colocados al borde del camino virtual, escondidos y agazapados, a la espera del “incauto cervatillo”, unos veces caerán y otros no pero al que pillen lo destrozan, puede que económicamente no o sí, depende, pero anímicamente, familiarmente y matrimonialmente lo pueden machacar, además de extorsionarle si la ocasión se presenta o porque quieran escapar de ellos transcurrido algún tiempo.
- Hay un aspecto que ocasiona un plus de atracción para engancharse a esos “ligues cibernéticos”, se trata del sentir una estimación desde el otro lado de la pantalla que en la vida real no se tiene. El poder conquistar o ser conquistado, unido a la posibilidad de hacerlo desde la ocultación de la identidad propia, pueden ocasionar un estímulo al que cuesta renunciar.

Podríamos seguir comentando muchas más cosas pero para no alargar este escrito, pasemos a tratar sobre lo que se puede o debe hacer para salir de este tipo de problemas.

Este control del uso de Internet debe empezar, según los especialistas, por un periodo de abstinencia total, para pasar a otro de uso por un tiempo de una o dos horas al día, en un solo turno, si es posible a hora fija.

Por supuesto que desde este momento y en el futuro se debe dejar de entrar en las páginas que han causado el problema.

Recomiendan, esos especialistas que he consultado, que tras ese periodo de actividad informática se procure desconectar la mente de los temas vistos en Internet.

La lucha en solitario no es aconsejable. La persona es un ser sociable por lo que necesita abrirse a otros. Por eso es fundamental el apoyo y consejo de un especialista de reconocida solvencia técnica y moral, bien un psicólogo o persona religiosa, según las creencias del afectado. Además, bajo el control de esos especialistas, se puede recibir la ayuda de grupos de apoyo. Esta ayuda debe ser recibida en proximidad, es decir, que no creo en esos tratamientos vía radio, Internet o similares. Se trata de visitar periódicamente al que presta la ayuda y verse cara a cara. Lo demás son, perdón por la expresión, milongas.

El respeto que me merecen los lectores y un sentido del pudor me hacen no entrar en detalles pero, no tengáis duda, de que todas las perversiones sexuales que ha inventado el ser humano a lo largo de su historia pueden estar presentes en la red, chantaje, espionaje, intercambios, etc.


El objetivo que me propuse con estos dos artículos, siguiendo la línea de este blog, pienso que lo he cubierto. En un espacio no muy extenso, como siempre buscando no complicar las explicaciones, he pretendido alertar a incautos o ayudar a los que tengan e problemas. A unos y otros corresponde a partir de aquí el buscar la solución bien ampliando sus conocimientos con buenas publicaciones, que existen, o acudiendo a personas solventes, moral y técnicamente, que también la hay.

Alejandro González
   (El Vigía)

      









2 comentarios:

Angelo dijo...

Realmente es así, pero a la vez nos enseña sobre el mal, de como aparece en medio de mucho bien. Mi experiencia es que hay mucho más positivo que negativo, mucho más bien que mal, mucha más belleza que fealdad y como todo en esta vida nos toca a nosotros saber usar de ellas.
Me ha parecido interesantísimos y necesarios estos dos post tuyos sobre los peligros de la red. Fantástico.
Muchas gracias. Un abrazo

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Muchas gracias por tu comentario y por tu inyección de moral para seguir.
UN ABRAZO