13 nov. 2011

EL LUGAR DE LOS ABUELOS

Pienso que ya va siendo el momento de tratar sobre los abuelos a los que poco espacio he dedicado hasta ahora. Quiero destacar que el artículo, aunque trata de los mayores, tiene aspectos que interesan unos a hijos y otros a nietos, por tanto invito a leerlo a todos y no dejarlo sólo para los “viejitos” de la familia.

La vida ha cambiado mucho para los que ya peinamos canas. La sociedad, como es lógico, es distinta de la que vivimos con nuestros abuelos y, los que lo somos ahora, hemos visto que nuestra posición en la familia es otra. No me atrevo a decir que sea ni mejor o peor, es otra y con ella tenemos que vivir. Además, tal vez durante muchos años, porque los que lo hemos sido con cincuenta y tantos años, si se cumplen las previsiones de vida, aún nos queda “abuelía” para rato. Ante eso pienso que lo mejor es asumirlo y disfrutarlo. ¿Cómo? Aprovechando la mayor vitalidad de ser un abuelo joven y sabiendo descender al nivel de los nietos para comprenderlos mejor.

 El saber acercarse a los nietos facilita una relación amistosa que nos permitirá ser sus confidentes. Todo eso nos hará poder influir en su educación de una forma alegre, incluso divertida, huyendo de métodos más propios de los padres y profesores, que, al tener otra responsabilidad, deben ejercer otro tipo de exigencia.

No debemos olvidar que es a los padres a quienes les corresponde la responsabilidad de sus hijos. Por eso los abuelos deben ser colaboradores y no dejarse llevar por un cariño equivocado hacia los nietos. Su labor, importante por supuesto, es de acompañamiento y, para ello, pienso que resulta muy importante tener en cuenta lo siguiente:

- Estar muy en contacto con los hijos para conocer sus ideas y proyectos, además de respetarlos.
- Cuando los caminos que siguen sus hijos les parezcan poco adecuados en algún aspecto, pueden con delicadeza exponérselo a solas, pero no pretendiendo, ni con su tono ni con su actitud, imponer su punto de vista.
- Con respecto a los nietos deben los transmisores de las cosas importantes de la historia y tradición familiar.
- Aunque lo cito en último considero fundamental el que sean el “bálsamo familiar”. Quiero expresar con esto que, si bien pueden y deben intentar ayudar a los padres corrigiéndoles si es necesario pero insisto que a solas, ante los nietos tiene que ser los valedores de esa autoridad paterna. Es decir, explicarles que sus padres son los que más les quieren, que toda su vida la están dedicando a que ellos sean felices y personas formadas…………….y que si les exigen es porque buscan realmente eso. Además que si les parece que se equivocan, cosa que puede ocurrir a todo ser humano, tienen más experiencia de la vida, pues también fueron niños y jóvenes, y, por eso, deben confiar en ellos.
Los abuelos tienen una gran influencia en el desarrollo afectivo del niño que encuentra una compañía menos exigente, donde pueden recibir información de cosas explicadas con un ritmo más tranquilo, en momentos de distensión, sobre cosas que, relacionadas o no con sus estudios, les son explicadas con amenidad.

Los padres deben comentar a sus hijos, cuando se hable de los abuelos, que por su experiencia de la vida merecen que los escuchen y sobre todo, que por ser los antecesores de los que proceden, se merecen todo el respeto. Transmitir esto de padres a hijos, no sólo es un deber de justicia, ayudará mucho a que los abuelos puedan contribuir a ese crecimiento en familia.

Para todo esto hace falta que los abuelos tengan un carácter adecuado y si no lo tienen, pues amigos, habrá que buscarlo. No podemos perder la oportunidad de prestar una gran ayuda a la familia por no luchar contra nuestros defectos. Tal vez cuando se llega a cierta edad podemos pensar que lo hemos hecho todo, que ya ha llegado la hora del merecido descanso, que estamos fuera de época y no nos entienden……..milongas y disculpas. Hemos llegado al momento en que podemos hacer mucho por nuestros hijos y nietos. Puede ser la hora de compensar errores pasados.

Me quedan cosas, y no pocas, para seguir tratando pero hoy me he pasado de la extensión que me gusta que tengan estos escritos. En espera del próximo artículo, que tratará también de los abuelos, os dejo con estas dos frases que he leído hace poco:

* "Se aprende más de diez abuelos que de diez expertos en temas familiares". Escrita por un periodista y que puede ser muy aconsejable para hijos y nietos.

* Los abuelos pueden reflexionar sobre esta otra de Aristóteles: "Amar es querer el bien del otro, en cuanto otro". No pretender que nuestros hijos y nietos sean una copia nuestra sino que sean ellos.

Alejandro González
(El Vigía)

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

La tercera edad,o adulto mayor como llama hoy en día a los abuelos la sociedad actual,ha complicado de cierta forma la vida familiar , y podemos decir que no se parece en nada a la relación que teníamos nosotros con nuestros abuelos,ser anciano en la actualidad es complicado,si nos salvamos con suerte que nos dejen en nuestro propio hogar y no en un asilo de ancianos hay que dar gracias, o bien,de repente los achaques propios de la edad y la salud no están de nuestro lado y al perder las energías de antaño, ya no reaccionamos de igual forma que en nuestra juventud, y es por ello que para muchos somos una carga,y para nuestros hijos somos la caja del dinero o la sala cuna que los ayudara en un momento determinado. Pienso que es bueno compartir con los nietos y la familia toda,pero en su justa medida, no debemos de quitar la responsabilidad de ser padres a nuestros hijos y que le quiten como se da en muchos casos el "poto a la jeringa",creo que debemos aprovechar esta edad de oro, para nosotros, ya que el hacedor nos regala este tiempo para el verdadero disfrute de nuestra vejez y que la llevemos con mucha alegría,después de haber cumplido un ciclo de una larga jornada en el campo laboral y al servicio de la nación por lo tanto a distraerse ya sea en el jardín, leyendo un buen libro,disfrutar de la buena música,la buena comida,la pesca o ser niños con distintos hobby como lo hago yo en mi vida diaria,no dejando de lado mi responsabilidad de esposo,padre abuelo y amigo.
Ya que estamos jugando los descuentos,a no engañarse que nos queda mucho hilo en el carrete,de vez en cuando hay que mirar el carné.
El Guardián.

Isabel Iniesta dijo...

Gracias a Dios, los abuelos nos duran mucho más tiempo hoy en día.

Y cada minuto pasado con ellos es valioso, muy valioso.

Un abuelo con ganas de vivir es lo mejor que nos puede pasar a todos.