24 de ago. de 2011

HIJOS, DIVERSIONES Y DINERO

Tras la “movida juvenil” habrá que ir volviendo a la vida normal en la Atalaya. Lo que ocurría en Madrid era muy importante y no podía ser ignorado por un blog dedicado al tema del matrimonio y la familia, del que son parte fundamental los hijos, es decir, los jóvenes.

Así que el orientador familiar resurge con el tema que pongo  a disposición de los lectores, comentando, brevemente, seis aspectos que considero de interés.
1.- Antes de hablar de las diversiones de los hijos habrá que tener muy presente las distintas edades por lo que indico  en los puntos siguientes:
- El niño pequeño no necesita la novedad tanto como el adolescente.
- Ese pequeñín está atraído por la repetición de algo que le cuesta esfuerzo. Pero hay que presentarles cosas distintas para que no se conviertan especialistas de ciertos temas en pocos años.
- En la pubertad la actividad deportiva y en grupo ayudan a centrar al chico.
- En la adolescencia el joven necesita más experiencias nuevas, hay que ayudarle a que las encuentre con frecuencia.

2.- El tiempo libre es un medio más en la formación de los hijos por lo que deberíamos considerar que:
- No podemos verlo como algo contrario al trabajo, aunque sí son diferentes. Por eso no hacer con ellos la diferenciación entre divertido y aburrido.
- También en el tiempo libre se requiere un esfuerzo en algunos momentos, hay que cumplir unos objetivos, si bien es un esfuerzo que puede graduarse y unos objetivos que dan mayor satisfacción inmediata.
- Considerar que el hijo necesita actividades de poco esfuerzo para recuperar la fatiga y desarrollar, posteriormente, otras más exigentes.
- Ayudarles a elegir actividades de tiempo libre, según sus gustos, y luego exigir que las cumplan bien.
- Que los hijos conozcan que tiene su tiempo libre (fines de semana, vacaciones, etc.) igual que los mayores, para disponer debidamente de él.
- Los padres deben también para ellos mismos buscar el equilibrio entre su esfuerzo de trabajo y su tiempo libre, sin aburrirse, habrán, de esta forma, educado con su ejemplo.

3.- A la vista de una sociedad hedonista y consumista, parece que hay pocas posibilidades de divertirse sin gastar dinero. No es así. El secreto se llama imaginación, con ella se pueden buscar diversiones baratas, adecuadas a la edad y climatología de cada época del año. Podríamos considerar, a modo de ejemplo, las siguientes:
- Actividades diversas al aire libre.
- Prácticas deportivas.
- Tertulias familiares tras comidas o cenas.
- Ver una buena película de vídeo y comentarla en familia.
- Juegos de salón en días de mal tiempo (cartas, parchís, palé, etc.).
- Escuchar música.
- Meriendas o comidas campestres.
- Excursiones por la naturaleza o lugares de interés artístico.
- Actividades manuales como marquetería, dibujo, de bricolaje, arreglos caseros y muchas más.

5.- Tendríamos que preocuparnos por formar a los hijos en cómo utilizar el dinero, teniendo en cuenta unos aspectos básicos como son:
- Darle la importancia que tiene.
- Educarles para saber hacer un buen uso del dinero, ante la presión de la propaganda consumista.
- No considerarlo como un fin, sino como medio. Tampoco irse al extremo de pensar que  es malo de por sí.
- No valorarlo porque da importancia y poder. No caer en el culto al dinero.
- No tener mucho no es una desgracia que llegue a amargar.
- Fortalecerles el poco sentido que tiene el ahorro y la generosidad para ayudar con él.

6.- Si es bueno ayudar a los hijos a que sepan ahorrar de sus ingresos, no lo es menos que aprendan a no derrochar lo guardado. Para eso podemos apoyarnos en ciertas cosas como:
- Tenerlos informados, de forma acorde con su edad, de la situación económica familiar, así como del sacrificio que supone a los padres muchas cosas dentro de la familia.
- Darles la propina, pero no añadirles extras sin especiales motivos.
- Estudiar la cantidad a darles, según su edad,  necesidades y situación económica familiar.
- Educarles con esa propina que les damos, haciendo un seguimiento del gasto, sin ser agobiantes, pero sirve para educarlos en virtudes como la sobriedad, generosidad y fortaleza.
- No es bueno el sistema de la multa por fallos o el pago por trabajos caseros. En estos últimos hay que hacerles ver que son una colaboración a la familia, evitaremos así que vean el dinero como un fin.

*** Antes de finalizar quiero que consideremos que existe un peligro en nosotros y que, sin querer podemos transmitir a nuestros hijos, me refiero al aburrimiento.

El aburrimiento es más fuerte cuando la persona ha sacado de la vida todo lo que cree que puede, y no está dispuesta a devolver nada. Por eso hay que combatir el aburrimiento con voluntad y capacidad de descubrir algo nuevo en lo más corriente de cada día.

Alejandro González
(El Vigía)