14 jul. 2011

SOBRE LA AUTORIDAD EN LA FAMILIA

Nos vemos rodeados de abundantes quejas sobre la falta de autoridad en la familia, en la escuela, en la sociedad…….. Pienso que no son exageradas porque día a día tenemos experiencias que nos confirman una situación delicada del tema.

Hay diversos motivos que han dado origen a una poca exigencia como pueden ser un concepto equivocado de lo que son realmente la autoridad y la libertad, una manipulación por ideologías interesadas en provocar y aprovechar esa crisis de autoridad para manipular sobre todo a los más jóvenes, una comodidad de los encargados de ejercerla que han optado por no asumir las molestias que supone el ejercicio de la autoridad…………..

Así podría ir añadiendo una serie de causas, pero no es el objetivo de hoy entrar en esos aspectos, sólo pretendo dar algunas ideas sobre lo qué es la autoridad y comentar algunas cosas de ella en relación con la familia.
* Podemos considerar la autoridad como la facultad concedida, sobre otras personas, por quien tiene poder para darla, y cuya finalidad principal es servir de apoyo o sostén, facilitando el crecimiento en el desarrollo de esas personas sobre las que se ejerce.

Debe presentar dos aspectos fundamentales para poder servir al fin anteriormente citado como son el prestigio y el servicio y que dan lugar a lo que se denomina:

   - Autoridad-prestigio: Basada en las virtudes y ejemplo del que la ejerce, que se reflejan en su forma de ser. Conviene destacar que más que la posesión de unas virtudes, el prestigio se adquiere al mostrar la lucha por adquirir y practicar lo que se exige.

   - Autoridad-servicio: Es aquella que se ejerce teniendo como meta la mejora, el desarrollo y el crecimiento de aquellos sobre quienes se tiene cargo. Es el producto que resulta de que en la lucha que existe en cada hombre venza el afán de servicio sobre el dominio.

* Los padres pueden con su actitud dar lugar a que se originen dificultades para el ejercicio de la autoridad en la familia. Especialmente deben procurar lo siguiente:
 - Corregir las diferencias entre los criterios de fondo en el cómo ejercer la autoridad. La aclaración, discusión y acuerdo hacerlos siempre cuando los hijos no estén presentes para que no puedan escucharles.

- Que ninguno esté muy ocupado en otros asuntos, frecuentemente el trabajo, y deje el ejercicio de la autoridad al otro.

- No ser un absorbente de los asuntos familiares, a veces por tener más tiempo que el cónyuge, y querer aliviarle en sus tareas.

- Vencer una posible falta de carácter o madurez que, por victimismo o pusilanimidad, le retraiga de ejercer sus obligaciones en este terreno, recayendo el esfuerzo educativo en la otra parte del matrimonio.

- Considerar al otro parte fundamental por ser su complemento en la educación de sus hijos.

- Procurar no ser rígidos y caer en el autoritarismo.

- Estimular a los hijos para conseguir metas, dejarles que ejerzan, según su edad, el binomio libertad-responsabilidad.

* Hace una temporada realicé unas preguntas a varios adolescentes sobre la autoridad y obtuve repuestas que se resumen en lo siguiente:

• Preguntados sobre qué consideran que es, estas son sus respuestas más repetidas:
- Exigencia para que cumplamos unas normas.
- La forma que tienen los mayores para educarnos.
- Delegación de Dios en aquellas personas que tienen una responsabilidad en la sociedad.
- Un servicio, que tienen que realizar los mayores, para que las cosas funcionen bien.
- Un límite a la libertad para que no se convierta en libertinaje.
- Una forma de mandarnos lo que debemos hacer.

• Al ser interrogados si la consideran necesaria en la familia una gran mayoría responde afirmativamente, aportando los siguientes motivos:
- Para que haya orden.
- Para que mejoremos y seamos mejores.
- Para que haya un orden, sepamos qué debemos hacer para llegar a madurar.
- Porque es una forma de ayudarnos.
- Para que en la casa funcionen bien las cosas.
- Para ayudar y enseñar a los hijos.

• Ante qué sugerirían a los padres para ejercerla mejor sus opiniones mayoritarias son:
- Que no sean muy maniáticos, sepan comprendernos y que no se pongan nerviosos.
- Que nos comprendan y sepan perdonar los fallos.
- Que busquen nuestro bien, no sólo que exijan.
- Que no sólo sean exigentes, que expliquen y escuchen.
- Que no siempre tengan por respuesta el NO, que dejen un poco de libertad en aquellas cosas que se pueda.
- Que hablen con los hijos, que dialoguen sobre las cosas, que nos expliquen el por qué esto sí y esto no.

No puedo considerar estos resultados como una encuesta pues no fueron hechas a un número de adolescentes suficiente y, además, eran de un entorno próximo a mí. Teniendo esto muy en cuenta me atrevo a sacar unas conclusiones de lo que pensaba ese grupo:
- Tienen concepto de la autoridad como servicio para que usen bien su libertad.
- La consideran necesaria en la familia para que ésta funcione bien y ellos, los hijos, maduren. Lo ven como una ayuda.
- Quieren aceptar esa autoridad pero acompañada de comprensión, diálogo y explicación de las cosas.

* Finalmente considero que es importante saber crear, junto con la exigencia, un ambiente que ayude poniendo en práctica cosas como:

- Buscar la alegría, optimismo y el relajamiento que permita ver el objetivo principal de cada asunto. No estropear la vida con las manías.
- Hablar, tranquila y frecuentemente, ambos cónyuges (sería bueno salir a cenar o dar un paseo, hacer una excursión, etc.), y ver, con cariño, que se necesitan en el hogar, que la educación de los hijos es cosa de los dos, y que deben ejercer cada uno su parte de exigencia y autoridad. Tienen que comprender lo importante que es para cada uno la ayuda del otro.



Alejandro González
(El Vigía)

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2 comentarios:

luz dijo...

Soy profesora en la Universidad de Cádiz, y me encanta estas lecturas que considero complementarias a mi formación. Mil gracias por estas interesantes reflexiones.

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Luz, gracias por los ánimos.
Uno escribe y es feliz con eso si, además, te leen y le gusta al lector, es la locura.
Lo importante es ayudar con lo que sabes, sobre todo haciendo que otros reflexiones estén o no de acuerdo.
Bonito nombre el tuyo, el de la Patrona de mi pueblo (TARIFA) y el de mi hermana.
Un cordial saludo.
Alejandro