19 de jul. de 2011

RESPOSABILIDAD DE LOS PADRES EN LOS ESTUDIOS DE SUS HIJOS

 La llegada del verano, además de unos días de descanso, nos ha traído las notas de los hijos. Resultados buenos o malos que influyen en la alegría familiar y que, en algunos casos, suponen para ciertos padres un motivo de preocupación y de dar vueltas al tema buscando posibles soluciones para enderezar el fracaso.
  No hay que desesperarse ahora y bronquear, aunque sí mostrar preocupación, hablar seriamente y buscar soluciones para el próximo curso.
 
Tampoco es recomendable “pasar” del tema, echar la culpa al colegio, profesores e incluso al ministro o al gobierno. Aunque todos sean culpables, según sus responsabilidades, la que a nosotros nos compete más de cerca es la nuestra y la de nuestros hijos.
Siempre pensé, y no he tenido hasta ahora motivos para cambiar de opinión, que los padres tienen la principal responsabilidad en los estudios de los hijos. Los argumentos que tengo para ello se pueden resumir en los dos siguientes aspectos:
* Primero
- Los estudios son una parte de la educación como persona.
- La educación es un derecho de los hijos.
- Debe ser impartida esa educación por todos aquellos mayores que los rodean, familiares, tutores, profesores, etc.
- Pero de todos ellos, los padres, son los que más próximos están a los hijos, tanto biológica como espiritualmente.
- Luego si son los más cercanos son los que tienen el primer deber y derecho a educarlos y, por ello, la responsabilidad primera en sus estudios.
* Segundo
- Los padres han dado la vida a los hijos, pero ahí no termina su responsabilidad, esa generación les obliga a una educación pues los hijos necesitan ser ayudados en su crecimiento como personas. Por ello tienen una responsabilidad ineludible sobre sus estudios que son necesarios para su crecimiento.

Por la ya citada cercanía, biológica y espiritual, entre padres e hijos existe una importante relación entre las actitudes que manifiestan los padres hacia los estudios de los hijos y los valores de esos padres. Intentaré razonarlo:
- Las actitudes en la vida se ven influenciadas de una forma transcendental por los valores.
- Los padres no son una excepción como personas, así que sus actitudes, incluida las que adoptan ante los hijos y su educación, están influenciadas por sus propios valores.
- Los padres orientan su actitud ante los estudios de los hijos en función de unos parámetros de referencia con los que actúan en la vida, que son esos valores. Éstos pueden no ser del todo correctos, pues en muchas ocasiones están influenciados por un modelo de vida poco adecuado, que pudieron ver y copiar de sus antecesores o de las modas imperantes y por el concepto social que tengan del trabajo.
- De todo lo anterior podemos deducir que para los padres es muy importante hacer un profundo examen sobre los valores que les motivan, porque se reflejarán en la educación de sus hijos y, por ende, en los estudios pues son parte de ella.

Hay una edad de los hijos, entre los 14 y 16 años, que suele resultar muy crítica en la vida estudiantil. No pocos padres al llegar esta edad de los hijos se encuentran con verdaderos problemas que pueden desconcertarles y ver alterada la paz del hogar, a veces de forma bastante seria.

No ayuda mucho, sino todo lo contrario, esa falta de autoridad, tan imperante en estos tiempos, tanto en la familia como en los centros educativos. Recuperar el concepto y ejercicio de la autoridad es fundamental. Muchos aspectos son ajenos a la familia y corresponden a otros pero desde la familia se debe ayudar a que se consiga, bien haciéndose escuchar desde organizaciones familiares como aplicando procedimientos sencillos dentro del propio hogar y respaldando los padres la autoridad de los profesores. En este terreno mis noticias son que en muchos casos no se camina por ahí sino todo lo contrario.

Es muy importante ante esas crisis del rendimiento escolar saber huir de la obsesión por la notas. Unos padres no pueden vivir exclusivamente pendientes de las calificaciones escolares. Hay que plantearle al hijo que en la vida vale más el esfuerzo que los éxitos. Hablarle sobre que si aprende fundamentalmente a esforzarse podrá ser lo que quiera en el futuro.

Esto hay que combinarlo con la consideración de que cada hijo es diferente y tiene un nivel intelectual distinto, por tanto no todos los hijos podrán tener las mismas notas. Unos necesitarán más ayuda que otros y deben animar al que se esfuerza por aprender a continuar en esa línea, independientemente de las calificaciones que obtenga.

El tipo de motivación más eficaz considero que es LA INFORMACIÓN, porque la necesita para desarrollar su creatividad, para saber lo que es la vida y lo que le espera en ella. Es fundamental orientarles para que desarrollen su capacidad de iniciativa.

Me quedan algunas cosas que comentar, pero no me gusta ser muy extenso en mis escritos, así que seguiremos hablando del tema en el próximo artículo

Alejandro González
    (El Vigía)
 

3 comentarios:

Anselmo de Canterbury dijo...

Alejandro:

Sobre este tema puedes consultar este documento, es muy bueno!
http://www.ibe.unesco.org/fileadmin/user_upload/archive/publications/EducationalPracticesSeriesPdf/prac02s.pdf

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

GRACIAS. Lo miraré con calma.

BLOGUEROS CON EL PAPA dijo...

Saludos y bienvenidos al Primer Encuentro Internacional de Blogueros con el Papa
El próximo 17 de agosto nos reuniremos en Madrid en el Colegio Mayor Jaime del Amo. En los enlaces que te adjuntamos encontrarás toda la información que te pueda interesar.

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