1 may. 2011

EDUCAR PARA LA LIBERTAD

Un aspecto fundamental en la educación de los hijos es el uso de la propia libertad. No es un tema que deba asustarnos pero debemos tenerlo en cuenta para enseñarles a decidir y a ser consecuentes con la decisión adoptada. Ellos por naturaleza, igual que nosotros, son seres libres, de manera fundamental y totalmente en su época de adultos. Nosotros estamos llamados a formarlos para esa etapa de su vida, empezando por las relaciones en el seno de la familia que son de una gran importancia porque, de las actuaciones que observan en los padres, los jóvenes reciben las pautas a seguir. Como consecuencia la autoridad que se ejerza en el hogar debe estar fundamentada en el prestigio y en el espíritu de servicio.
Es muy importante hacerles comprender que la libertad no puede abstraerse de todo, siempre estará relacionada con otras cosas. Puede perderse si se vincula a un aspecto objetivamente malo (alcohol, droga, etc.). Por el contrario si depende de algo bueno no sólo no la pierdo sino que soy más libre.

No deben ignorar que hay personas que la confunden con la liberación, dándole un sentido de evasión cayendo, en muchos casos, en la falta de libertad al apoyarse en un sentido egoísta, mientras que la auténtica se fundamenta en la generosidad y la entrega.

Si lo principal para la educación social es despertar en el educando la preocupación por los demás, superando la tendencia natural al egoísmo, podemos decir de la libertad con respecto a lo social lo siguiente:

   1º- La persona al buscar un sentido a su libertad para ejercitarla, se descubrirá a sí mismo como un ser llamado a ser generoso, a estar disponible, que es lo contrario al egoísmo.

   2º- La libertad también educa la capacidad de iniciativa, ya que para crecer en ella hay que vencer las limitaciones internas y, con ello, aumentará esa capacidad de iniciativa para el servicio del bien común.

   3º- La verdadera libertad debe estar regida por la responsabilidad, lo que exige un desarrollo de la fortaleza y el sentido de la justicia, lo que hará comprender que no se está solo en el mundo, que convivimos con otras personas.

También es fundamental que no olvidemos la existencia de unas influencias del ambiente que dificultan el desarrollo de la libertad en los jóvenes, de las que voy a señalar algunas que, en mi opinión, considero importantes, aunque el lector puede encontrar más, pero no quiero ser exhaustivo:
   - Una sociedad permisiva y cómoda, que hace tender a la persona hacia lo que le apetece o se le ocurre en el momento. No se valora el esfuerzo, el orden y la ponderación en las cosas. Todo ello lleva a una falta de educación de la voluntad desde pequeños y etapas posteriores.
   - Un sentido de la diversión como fin en sí misma; todo vale para escapar de la insatisfacción en la que se vive por falta de ideales. De esto es consecuencia el dominio del sexo, droga, alcohol……..
   - Un conjunto de ideas, que forman unas ideologías erróneas y tendenciosas. Estas falsas ideologías se introducen en todo tipo de publicaciones
   - El consumismo imperante, por el que vale todo el tener y no el ser. Además, ese tener es a cualquier precio, por encima de todo y, si es posible, con el menor esfuerzo.

Resumiendo podemos decir que:
   - La educación consiste en el desarrollo de la personalidad.

   - Educar para el futuro quiere decir educar para la libertad y eso es fruto de una conquista personal.

   - La falsa libertad sólo conduce a la conducta caprichosa e instintiva.

* En definitiva el hijo debe ir aprendiendo a usar su libertad y responsabilidad desde muy pronto aunque de forma acorde a su edad y bajo la tutela de sus padres. Es una tarea que requiere tiempo. Otra vez sale esta palabra (tiempo) pero es así todo lo referente a la educación; las cosas importantes necesitan de nuestra dedicación y los hijos tiene que estar en el primer lugar, ellos están llamados a ser nuestra continuidad, a construir el futuro tras nosotros.

*Puede animarnos el pensar que dedicándoles a ellos el tiempo necesario y oportuno, estamos ayudando a que nuestro mundo pueda ser mejor y nos prolongamos más allá de nuestra existencia.

 
Alejandro González
(El Vigía)

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