14 abr. 2011

RELACIONES FAMILIARES

Las situaciones habituales de la vida familiar son complejas aun cuando no se den problemas graves. El ambiente que nos rodea no las facilita mucho debido, entre otras cosas, a ciertas influencias externas poco favorables que reciben los hijos y a las ausencias del hogar y falta de tiempo de los padres, fundamentalmente por motivos laborales. Procurando mejorar esos aspectos, además de “rebozarlos” con cariño, amistad y confianza pueden obtenerse resultados positivos.
Vamos a tratar de TRES aspectos que considero interesantes exponer para que se puedan tener ciertos conocimientos que faciliten esa importante tarea.
1)
Las relaciones familiares tienen ciertas características que las diferencian notablemente de otras que puedan tener los seres humanos. Veamos ALGUNAS de ellas:

- Afectan a aspectos más reservados de la persona, como son el amor y las creencias, por lo que podíamos definirlas como ÍNTIMAS.

- El desarrollo de la vida familiar, especialmente en los primeros años, no está sometida a interrupciones de larga duración. Los niños están muchas horas en el hogar o en contacto con padres, hermanos, incluso en algunos casos con otros familiares como los abuelos. Es decir son unas relaciones CONTINUADAS.

- Se establecen sobre aspectos muy diferentes y también entre personalidades o formas de ser muy distintas, por eso podemos decir que son VARIADAS.

- También se realizan entre personas de muy diferentes edades, niños, jóvenes, adultos y ancianos lo que las convierte en COMPLEJAS.

- Dentro del hogar no hay intermediarios ajenos a la familia (educadores, tutores, etc.) entre los miembros que establecen la relación. So relaciones directas de persona a persona, de padre o madre con hijo o hija,……. Se dan en situaciones DIRECTAS.

- -Ayudan a formar la personalidad de los diferentes componentes de la familia, ya que unos aportan a los otros aspectos en los que son deficitarios parcial y totalmente. En consecuencia son COMPLEMENTARIAS.

2)
Por eso es necesario procurar unas condiciones para lograr unas relaciones adecuadas, principalmente entre padres e hijos y, por su posible dificultad, entre padres e hijos adolescentes.

En primer lugar es imprescindible que se tengan conceptos claros sobre en qué consisten. Así mismo es fundamental que se tenga interés se manifieste en una lucha por conseguirlas.

Para que todo lo anterior se produzca es muy importante que creamos en ellas y tengamos fe para intentar conseguirlo.

Ambas partes, padres e hijos adolescentes, tienen que buscar lo que les acerca pues más de una diferencia se por acentuar los antagonismos y, en otros muchos casos, porque se interpretan mal las expresiones.

Señalemos a continuación unas actitudes, de unos y otros, que facilitan las relaciones:

• PADRES:
*Rebeldía de los hijos: Saber aceptarla y valorarla en lo que tiene de positivo. También es muy importante saber reconducirla hacia objetivos que ayudan a formar a los hijos.

*Amigos de los hijos: Saber utilizar sus amistades para que sean colaboradores.

• HIJOS:
*Exigencia: Comprender que los padres les exigen por su bien para hacerlos más dueños de su voluntad.

*Autoridad: Entender que es un deber de los padres, que cumplen una obligación cuando lo fácil es dejarlos ir a su aire.

*Ejemplo: Observar las actitudes de sus padres ante la vida para sacar ejemplos de aquellas cosas positivas que hacen, sobre todo ver cómo una rebeldía ante la vida su “ir contra corriente”, contra esas corrientes nocivas o hedonistas.

3)
Por último quisiera tratar brevemente una circunstancia que puede producirse en el seno de la familia, LA RIVALIDAD ENTRE HERMANOS. Veamos algunas de las causas que pueden originarlas:

- El estar muchas horas juntos y en el espacio reducido de la vivienda puede producir, en ocasiones, un estorbo o enfrentamiento de intereses. La experiencia demuestra que entre personas se suele discutir con lo más cercanos. Es lo que podríamos definir como hechos originados por una CONVIVENCIA CONTINUA.

- Hay formas distintas de ver las cosas motivadas por las distintas edades, sexo y carácter. Debemos tener en cuenta esas DIFERENCIAS ENTRE LAS PERSONAS.

- La falta de madurez, la personalidad aún no formada, hacen que los hijos no sepan aún o no dominen del todo el arte de convivir, sabiendo renunciar a lo propio en muchas ocasiones. Considerar, por tanto, esa falta de VIRTUD PARA LA CONVIVENCIA.

- Algún hijo puede verse afectado por los éxitos de otro hermano que él no alcanza en aspectos relacionados con asuntos sociales, estudios e, incluso, en el trato con los padres. Cuidar por eso los asuntos que producen CELOS Y ENVIDIAS.

- Una falta de organización produce ratos en que los hijos no tienen un quehacer o entretenimiento para llenar ciertas horas. Esto puede dar lugar a que busquen válvulas de escape entre las que se encuentran el molestar a los hermanos, meterse con ellos, “pincharlos”, lo que da lugar a discusiones en un plazo más o menos largo tiempo. Prevenir por ello la DESOCUPACIÓN y el ABURRIMIENTO.

CONSEJO FINAL:
El mejor medio para conseguir todo esto es buscar la amistad, que no debe ser dificultada por la diferencia de edad, y sí facilitada por escucharse y admitir la personalidad y forma de ser del otro. Tratar de aprender y comprender.

Alejandro González
(El Vigía)

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