2 abr. 2011

LOS HIJOS Y LOS AMIGOS

Suele ocurrir; los hijos y sus relaciones de amistad son frecuente motivo de preocupación para los padres. Hay un momento en el que, aunque lo tengamos previsto, no deja de sorprendernos ver como el hijo despega de los padres y descubre eso tan interesante para el ser humano, los amigos.
El tema no debe asustarnos, es tan natural como la vida misma, pero sí debemos tenerlo en cuenta anticipadamente y, sobre todo, conocer diversas cosas sobre él. Paso a comentar, brevemente, algunos aspectos que me parecen interesantes y que, sobre todo, debemos comentar a nuestros hijos poco a poco, desde pequeños y acomodándonos sucesivamente a un lenguaje propio a las diferentes edades.
*ACTITUD QUE DEBEN ADOPTAR LOS PADRES:

- Deben darse cuenta que sus hijos, alrededor de los 12 años, necesitan las relaciones de amistad. Nunca tomemos el número indicativo de la edad como algo rígido, pues cada hijo presenta un desarrollo diferente.

- Con ellas, si son adecuadas, madurarán como personas.

- Deben ser respetuosos con su libertad en la elección de sus amigos, respetándoles si sus gustos paternos y los de sus hijos no coinciden. Siempre, por supuesto, que no se trate de unos amigos que les puedan perjudicar en el desarrollo de su personalidad.

- Considerar que, si son “buena gente”, esos amigos van a tener sobre él una influencia positiva.

- No confiarse con eso de que los amigos que tiene son buenos chicos o de familia conocida y buena. Hay que estar discretamente vigilantes y, además de esa observación, saber mantener conversaciones, no interrogatorios, con los hijos de las que, con cierta pillería, poder deducir por dónde discurren sus relaciones de amistad.

*IR EXPLICANDO AL HIJO QUE UN BUEN AMIGO:

- Busca el bien del amigo y lo antepone al propio.

- Intenta ayudarle.

- Su conducta busca que el amigo no tenga mal concepto de él y, además, le ayuda con su buen ejemplo.

- La relación la basa en la generosidad y la lealtad.

- La amistad se mantiene a pesar de las ausencias físicas, se acrecienta con el tiempo y las dificultades.

- Procura la mejora en virtudes del amigo, indicándole los buenos caminos a seguir y le corrige con cariño en sus errores.

- Y que todo lo contrario es señal de que esa amistad no conviene.

*UN POSIBLE PLAN DE ACTUACIÓN:

Me voy a permitir a proponer, esquemáticamente, un plan de actuación para educar en la amistad a un hijo de esa edad que ya he citado, sobre los 12 años.

En primer lugar señalemos los objetivos que se pretenden alcanzar:

- Que procuren tener buenos amigos.

- Que sean ellos buenos amigos.

- Que cuenten con los miembros de la familia (padres, hermanos, primos….) para las relaciones amistosas, si bien esta amistad será diferente a la que desarrollen con personas ajenas a la familia.

- Deben saber que las amistades no deben ser un impedimento para otras obligaciones de tipo familiar, estudios, etc. que tengan que observar.

En segundo lugar tendremos que hacer algo para facilitar la consecución de esos objetivos como puede ser:

- Facilitarles la amistad, no coartándoles en su realización.

- Animarles y facilitarles la asistencia a actos deportivos, ocio, expansión……, que favorezcan las relaciones, sobre todo, las buenas relaciones. Sobre esto, aunque tal vez lo comente en otra exposición con más detalle, quiero indicar que se debe tener mucho cuidado con los eventos a los que se les manda. Hay que saber muy bien quiénes los organizan y dirigen, sobre todo en la forma de afrontar los aspectos fundamentales de la formación de los jóvenes.

- Los padres deben darles ejemplo con sus relaciones de amistad con otros adultos.

- Charlar con ellos sobre lo que es la amistad, la buena amistad y la mala.

- Educarles en las virtudes humanas que ayudan en la amistad, sobre todo con el ejemplo en las relaciones de los padres con sus amigos.

- Darles la confianza necesaria para que cuenten sus cosas a los padres y, entre ellas, aparecerán las relaciones con sus amigos.

- Estar mucho con los hijos, dedicarles tiempo, escucharles y eso hará que padres e hijos sean buenos amigos.

*EL HIJO QUE NO TIENE AMIGOS:

En algunas ocasiones hay padres que detectan que su hijo no tiene amigos, incluso llega así a la edad adolescente. Veamos algunas recomendaciones sobre lo que se puede hacer en estos casos:

- Preocuparse por conocer los motivos.

- Observar su comportamiento con los hermanos e informarse del que tiene con los compañeros de estudios.

- Tras tener una buena información, producto de lo expuesto anteriormente, se puede intentar, con mucha prudencia, provocar algún tipo de conversación con el hijo que ayude a precisar más las causas. Hay que ser paciente y escucharle, dejando que se sincere y se abra. Es importantísimo no provocar tensiones.

- Intentar convocar algún tipo de reunión, fiesta o similar, que ayude a que establezca contactos más profundos y frecuentes con otras personas de su edad.

- Procurar ayudarle a mejorar en aspectos de su forma de ser que dificulten el establecimiento de amistades.

- Fomentar la confianza en sí mismo y sacar el mejor partido de sus capacidades.

- Es fácil que sean tímidos, por lo que debemos ayudarle a superar la timidez con pequeños actos que cuesten, atreviéndose a hacer algo cada día en ese sentido.

*FINALMENTE UN CONSEJO:
Si los padres han procurado ser buenos amigos de los hijos, éstos tendrán una buena referencia para discernir la buena de la mala amistad.

Alejandro González
(El Vigía)

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