27 feb. 2011

CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS (XVI) / * LA FAMILIA EN VACACIONES

Cuando llegan las vacaciones los hogares se sumergen en una peculiar revolución, sobre todo al inicio de ese periodo sin clases y sin horario. Bien es verdad, en muchos casos, pronto se reorganiza la vida y se adquiere otro tipo de normalidad. Puede ocurrir, también, que llegue un caos de horas para un desayuno que no se acaba nunca y que se puede convertir en una locura, sobre todo para alguna madre pues aquella buena organización que le permitía tener la casa arreglada desde muy temprano se ha ido al garete. Esto es lo que estaban sufriendo en casa de mi amigo Álvaro que comenta con su padre, Luciano, el jaleo que se les suele venir encima en esos periodos sin colegio.

NOTA: Si al ir leyendo lo que sigue no sabes quienes son los protagonistas del diálogo te aconsejo hagas click en la etiqueta "F-CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS", y busca allí el artículo inicial titulado "INTRODUCCIÓN".
* Mi mujer, comenta Álvaro, tiene en esos días dos frases favoritas: "Esta casa es un desastre" y "los colegios no deberían cerrarse nunca". Comprendo que ella es la auténtica sufridora de todo esto y no dejo de buscar la forma de poner un poco de orden para ayudarla.

+ Ten calma, responde Luciano, que no es sólo tu problema, ni es exclusivo de estos tiempos. Hace mucho que, con la llegada de las vacaciones los padres se quejan de tanto crío en casa. Sobre todo las madres se encuentran con las molestias si tienen que arreglar el hogar, hacer la comida, ir a la compra.... pues suele ocurrir que nadie les echa una mano, todos estorban, mientras ellas siguen trabajando para los demás.

* Estoy de acuerdo pero, cuando llega el momento, no encontramos una solución para arreglar tanto lío y podemos sucumbir en él. Si no logramos ponerle remedio en las próximas vacaciones  nos veremos, como todos los años, al borde de un ataque de nervios.

+ El primer remedio ya lo has encontrado, te veo concienciado del problema antes de que vuelva a aparecer, es un paso importante. Fórmulas concretas no existen, pues cada familia es un mundo y lo que para una resulta bueno a la del vecino le va fatal. Además, ahora existen actividades de diversos tipos incluso en los colegios, lo que ya es un avance con respecto a la época que teníamos que resolver ese problema tu madre y yo. Hay que tener claro, en primer lugar, que para la educación de los hijos no hay vacaciones; se deben aprovechar todas las oportunidades que va proporcionando la vida para continuar y completar su formación. Por este camino puede ir gran parte de la solución del problema.

* Ya veo que sigues fiel a tu lema de hace años, cuando nosotros teníamos vacaciones: "Descansar no consiste en no hacer nada, sino en cambiar de actividad", Insistías, una y otra vez, en que supiéramos aprovechar el tiempo libre y los ratos de ocio. Ahora no creas que es tan fácil, los hijos no funcionan a base de órdenes.

+ No era mi método el ordeno y mando. Es cierto que tenía unos criterios que consideraba, y sigo considerando, rectos y adecuados, pero luego procuraba aplicarlos con un trato exigente pero suave y cariñoso. Pienso que no existe otro sistema mejor para educar. Lo que no había entonces eran tantas posibilidades económicas y sociales como ahora, pero poníamos a trabajar la imaginación y se encontraban soluciones. Muchas, por no decir todas, pueden seguir siendo válidas.

* Hoy los chicos quieren más independencia, les fastidia que les programemos la vida. Procuro despertarles aficiones para que descansen y hagan cosas, pero entre los horarios  nocturnos y el levantarse tarde, no obtengo muchos éxitos. Además, les encanta, aunque no a todos, vivir esa dulce comodidad de estar sin hacer nada.

+ A esa situación, que suele darse en la adolescencia, no se llega de pronto, es consecuencia de no haber puesto los medios adecuados desde pequeños. Ahora tu lucha tiene dos frentes, reconducir a los mayores y evitar que los pequeños lleguen a eso; no olvides las diferencias que presentan no sólo por edad sino, también, también por su manera de ser. Hay que reflexionar, tener tacto, hacerse amigo, "perder" el tiempo con ellos y buscar o despertar su interés por cosas como el deporte, la lectura, la música, los trabajos manuales, etc. En vacaciones es importante que exista un horario, más cómodo y flexible que en el curso, pero tiene que existir un orden.

* Par ese programa hace falta tiempo y una lucha paciente. No es fácil. Pongo esfuerzo en lo del horario y en que ayuden en algo, realicen encargos o algún trabajo casero, pero te aseguro que la lucha, día a día, cansa.

+ ¿Qué no cansa en la vida? Luchamos por lo que nos parece importante y la familia, los hijos, son lo primero. Ellos necesitan nuestro tiempo, al tenerlo más en vacaciones hay que darles más. Algunos buscan campamentos, cursos y excursiones, para "colocar" a los hijos. Esas cosas están bien y ayudan a formarlos, aunque hay que tener cuidado porque no todo es tan bueno como dicen las ofertas. Sin prescindir de éstas y otras ayudas, los padres tenemos que saber hacer de las vacaciones, tanto las de pequeña como de larga duración,  una época para mejorar nuestro con los hijos. Con reflexión, cariño, imaginación y tiempo, encontraremos lo que conviene y lograremos que funcione.


Alejandro González
(El Vigía)

***
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1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre he recibido las vacaciones con gran alegría e ilusión. Tener mas tiempo para tener a mis hijos junto a mí, madre trabajadora, sin la disciplina de un horario estricto, pero con la disciplina de un horario flexible. Planes para los que en época de cole no hay tiempo, largas tardes de película con chocolate en invierno, o de playa y piscina ¡a la luz de la luna! La visita a los abuelos descubriendo sus pequeñas pasiones, la huerta, las ensaladas multicolores, o las chuletas en la hoguera de sarmientos. Cuantas aventuras, cuantas diversiones. Cuanto me han gustado siempre las vacaciones.