19 feb. 2011

CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS (XV) / *AUTORIDAD Y REBELDÍA EN LA FAMILIA

Una de las formas tradicionalmente utilizadas para intentar destruir la familia ha sido atacar la aplicación de la autoridad que deben ejercer los padres. Los deseos de rebeldía de los adolescentes y el equivocado sentido sobre la autoridad que tiene algunos progenitores, han facilitado la labor de los manipuladores. El crecimiento de alguno de los hijos de mi amigo Álvaro han introducido este tema en el hogar y sobre su nuevo problema trata el diálogo que mantiene con su padre, Luciano. Lo que se expone en esta conversación si lo llevamos a la reflexión puede servirnos para sacar ideas a poner en práctica en esa labor, nunca fácil, de principales responsables de la educación de nuestros hijos. NOTA: Si al ir leyendo lo que sigue no sabes quienes son los protagonistas del diálogo te aconsejo hagas click en la etiqueta "F-CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS", y busca allí el artículo inicial titulado "INTRODUCCIÓN".
* Mi interés por aplicar tus consejos en la familia - se lamenta Álvaro - origina, en ocasiones, la rebeldía de tu nieto mayor que comienza a lamentarse de lo que llama la dictadura de los mayores.

+ No debes preocuparte por una cosa propia de su edad, lo importante es no darle fundamentos para que piense así. Muchas veces confundimos autoridad con autoritarismo. Si tu autoridad está respaldada por tu prestigio, la ejerces de forma exigente pero comprensiva y respetuosa y si, además, confías en él y se lo demuestras, acabará por darse cuenta de que tienes razón y quieres su mejora como persona.

* Bastante tiene uno con cumplir con esa labor de los padres de dirigir la familia para que salga adelante, tanto a nivel individual como en conjunto. Además, parece que me pides que exija pero, al mismo tiempo, das a tu nieto Chano un trato de guante blanco.

+ Toda autoridad es un servicio y la de los padres debe ser servicio para la mejora de los hijos. Todo lo que no lleve a esto no sirve, es erróneo. Eso implica el poder de decidir pero también orientar a los hijos en su crecimiento, en su libertad y responsabilidad. Poniéndolo en funcionamiento no sólo mejorarán los hijos, sino también los padres.

* Es fácil ejercer la autoridad cuando son unos enanos. Les he responsabilizado poco a poco y en cosas pequeñas, luego les he incrementado la dificultad a medida que aumentaba su edad. Lo difícil se presenta cuando llegan a la edad de Chano, los dieciséis años.

+ No te falta razón, pero no se pueden utilizar los mismos métodos con un chico de ocho años que cuando doblan esa edad. Durante los primeros años es fácil que hagan lo que le pedimos, de mejor o peor gana; después hay que poner en práctica otros procedimientos, fundamentados en un mayor diálogo y confianza, creando un ambiente de comunicación.

* No es tan sencillo como lo explicas y, aunque reconozco que los enfados no ayudan mucho, es difícil llegar a casa harto de problemas y soportar ciertas respuestas o gestos; se pierden los nervios con facilidad.

+ Lo primero de todo es evitar un hogar donde predomine la incomprensión, los malos modos, las caras largas y la intolerancia. Estas cosas no ayudan a que pueda ejercerse la autoridad-servicio que te comentaba. Hace falta alegría y cariño para que todos puedan rectificar, especialmente los hijos en edad difícil.

* Tendré que empezar dejando los problemas de la calle en el ascensor. Lo importante creo que es apagar este incendio cuando está comenzando, aprovechando la suerte que he tenido al darme cuenta de que se está iniciando. ¿Qué se te ocurre para recuperar la autoridad entre perdida y deteriorada?

+ Importante es estar informado de lo que pasa, y veo que lo estás, no te sucede como a otros padres que viven en la ignorancia y les sorprenden las cosas cuando tienen peor remedio. En segundo lugar , pienso que hay que ser firme pero sin confundir firmeza con rigidez. Conviene hablar claro al hijo, pero dejando puertas abiertas a la rectificación, abrir esperanzas. Tampoco es malo reconocer los propios fallos, pero dejando claro que esto no va a impedir que sigamos exigiendo.

* Conozco bien que para ejercer cualquier autoridad influyen muchas cosas como información, pensar, decidir, comunicar esa decisión y hacerla cumplir. Así llegamos a lo que siempre falta, y sin ello no se puede hacer nada, tiempo para todo ese trabajo.

+ Por supuesto, todo lo importante requiere dedicación. Hay que encontrar tiempo para pensar en qué exigir y, además, hacer compatibles la exigencia y la flexibilidad. No sólo hay que decir lo que se debe hacer, también es necesario comprobar si se acepta y se hace. Aspecto fundamental es encontrar el método adecuado para imponerse sencillamente  en cada situación, teniendo el ascendiente necesario sobre los hijos. Nada mejor para conseguirlo es la práctica por uno mismo de lo que se exige, es decir, como siempre EL EJEMPLO.

Alejandro González
(El Vigía)

No hay comentarios: