1 feb. 2011

CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS (XII) / *CONSTRUIR EL HOGAR CON LOS HIJOS


Los padres nos empeñamos, día a día, en construir nuestra familia y ponemos en ello toda nuestra ilusión, si tenemos éxito o no ya es harina de otro costal. La mayor parte de las veces pretendemos hacerlo solos, no sabemos implicar en esta tarea a los hijos, lo que no deja de ser un error  pues ellos tienen mucho que aportar y aprender. Tendríamos que conseguir que participen en la tarea de hacer nuestra familia, su familia. Sobre esta participación de los hijos en la vida familiar trataban una tarde nuestros dos conocidos contertulios, Álvaro y su padre Luciano.
 
NOTA: Si al ir leyendo lo que sigue no sabes quienes son los protagonistas del diálogo te aconsejo hagas click en la etiqueta "F-CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS", y busca allí el artículo inicial titulado "INTRODUCCIÓN".
* Ando dándole vueltas a las cosas que hablamos sobre la formación de los hijos, comenta Álvaro, y la dificultad que encuentro para poner en práctica muchas de ellas es el no ver a tus nietos más integrados en la vida familiar, sobre todo a los mayores. A medida que crecen van "pasando", como dicen ellos, de lo que preocupa o sucede en el ámbito familiar.

+ No deja de ser un aspecto interesante de un hogar, responde Luciano, el que todos, especialmente los hijos, conozcan y acepten que existe un destino común a construir entre todos los que componen la familia. Esa comunidad de intereses se concreta en la atención a las necesidades de sus miembros, en los momentos buenos y malos, ante los éxitos y los fracasos.
   Estar pendiente de los otros educa en el amor y enseña a dar y recibir. De esta forma, al incorporarse a la sociedad,  lo harán con planteamientos generosos, sabiendo imponerse a esa tendencia que todos tenemos al egoísmo.

* Dices las cosas de una forma que parecen maravillosas pero la realidad resulta más dura. Los chicos son más amigos de recibir que de dar. Sobre todo si se trata de dinero son tremendamente receptores, es la consecuencia del ambiente consumista que nos rodea. El asunto tiene tal envergadura que, si nos descuidamos un poco, los padres quedamos reducidos a máquinas de dar dinero.

+ Ese ambiente consumista se debe contrarrestar con otro familiar, de los padres sobre todo, donde se coloquen el dinero y los bienes materiales en su justo lugar. Lo contrario puede convertir las relaciones familiares en algo análogo a repartirse un botín. En todo hogar hay que aprender a prescindir de ciertas cosas, a veces buenas y necesarias; a contribuir con parte de los ahorrillos de la hucha para un regalo; a esperar a que nos llegue el turno para tener algo que apetecemos....... Éstas son, entre otras, facetas de ese dar y recibir bienes materiales y constituyen una parte de la participación de todos en hacer la familia.

* Como siempre hablamos del dinero y de ser sobrios en el uso de las cosas materiales. No me parece mal porque tiene mucha importancia pero pienso que en la familia también pueden darse y recibirse ayudas intelectuales, morales y espirituales.

+ No sólo también, como tú dices, sino que en la familia lo principal es que se compartan esos bienes no tangibles, propios del intelecto y del espíritu, que, en muchas ocasiones, serán el soporte que permita sobrellevar la falta y la escasez de los materiales. Se trata de luchar contra los defectos personales y con eso beneficiar a los otros componentes de la familia, siendo optimista, leal, ordenado, trabajador y otras muchas cosas más. Ahí si que pueden aportar mucho los hijos en beneficio de la familia. Pero estas ideas hay que llevarlas a la práctica con hechos concretos y materiales, aprovechando los sucesos normales de cada día.

* Me planteas una familia como embarcada en una misión a cumplir por padres e hijos, teniendo que esforzarnos por mejorar. No creas que eso muchos lo entienden así, sobre todo los jóvenes, pues consideran que el dar en familia corresponde a los mayores y a ellos les corresponde recibir. Vamos que en algunos casos pueden llegar a ser unos auténticos parásitos.

+ La familia es, entre otras cosas, tomar parte en un quehacer común, construir juntos el hogar. No se trata, por supuesto, de poner ladrillos y cemento, sino de crear el ambiente que se ha de respirar dentro de los muros del hogar. En esto deben participar todos, pues si sólo arriman el hombro los padres la casa se puede convertir en una pensión para los hijos, sobre todo para los adolescentes. El fundamento hay que ponerlo antes de que lleguen a esas edades, para que desde pequeños se vayan integrando en ese proyecto común.

* Sabes que en casa intentamos poner tareas desde pequeños, comienzan por arreglarse solos, cuidar la ropa, limpiarse los zapatos, en definitiva cosas de poca importancia pero que van educando su responsabilidad. Luego, cuando crecen, se les complica algo más la vida y ayudan menos.

+ Pues deberían ayudar más. Existe una tendencia en ciertos padres te evitar trabajos a los hijos; cuando son pequeños porque hay que dejarlos disfrutar que ya la vida les enseñará la parte dura; cuando crecen porque andan absorbidos por los estudios; tendrían que pensar que ese esfuerzo que quieren ahorrarles es bueno que lo hagan, no sólo por lo que supone de descanso para otros sino, fundamentalmente, para su perfeccionamiento como personas.

* Reconozco que hace falta esfuerzo y dedicación, pero no es fácil conseguirlo de la noche a la mañana. La principal dificultad que veo es cómo plantear la cuestión para que descubran y acepten lo mucho que pueden y deben hacer.

+ No sólo hace falta esfuerzo y dedicación. Hay que buscar la oportunidad de exponerles lo que se espera de ellos y plantearlo de forma interesante. Todo será poco pues ese espíritu de colaboración es vital para su futuro en la sociedad. Para que lo comprendan tienen, en primer lugar, ver que lo viven sus padres. Si conseguimos que, desde pequeños,  participen en la vida familiar  comprenderán la solidaridad cuando tengan más edad.
  En definitiva para participar, tanto en la familia como en la sociedad, hay tiene que ir comprendiendo, a medida que crecen y acomodado a su edad,  tres cosas fundamentales: Que se comparte un destino común, que se deben compartir los bienes de todo tipo y que hay que implicarse en el quehacer común.

Alejandro González
(El Vigía)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta. ¿Podrías hablar de estos temas en conferencias a padres? Podría sernos interesante. Ya me dirás. José Carlos

EL VIGÍA DE LA ATALAYA dijo...

Lo de conferencia me parece muy fuerte, vamos a llamarlo charlas-coloquio. Puedo hacerlo, ya sabes que lo he realizado varias veces en APAS y Centros Cívicos, por ejemplo.Llámame y hablamos