23 ene. 2011

CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS (X) / *LA EDUCACIÓN SEXUAL DE LOS HIJOS (2ª Parte)

El despertar de los hijos de Álvaro a la sexualidad, era en el artículo anterior, el tema de la conversación que mantenía con su padre, Luciano. La experiencia de éste quitaba dramatismo a la preocupación del hijo, afirmando que son los propios hijos, al ir descubriendo su intimidad, los que nos irán dando a entender lo que van necesitando en cada etapa. Por eso será necesario una convivencia estrecha, un estar pendiente, en resumen, dedicación a la  familia. Veamos hoy el remate de la conversación relatada en el artículo anterior.


NOTA: Si al ir leyendo lo que sigue no sabes quienes son los protagonistas del diálogo te aconsejo hagas click en la etiqueta "F-CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS", y busca allí el artículo inicial titulado "INTRODUCCIÓN".
+ Desde siempre, afirma Luciano, he rechazado las reglas fijas en cualquier aspecto de la educación . Las personas son diferentes en muchas cosas, pero sobre todo en lo que se refiere a lo más íntimo. Por eso considero una aberración dar información sobre temas que afectan a la intimidad de forma colectiva, en grupos de escolares o por los medios de comunicación.

* No hace falta, ratifica Álvaro, ser un experto en temas educativos para saber que las personas no son iguales en su crecimiento, que una semejanza en la edad no significa una identidad psíquica, intelectual o afectiva.

+ Es una pena que esta manera de pensar no la compartan otros muchos. Les falta entender que una información que puede ser buena para uno no lo es tanto para otro de la misma edad. Por eso las informaciones en grupo tienen que se muy asépticas; si empezamos a exponer opiniones particulares y morales, entrando a fondo en la intimidad, corremos el riesgo de que la recepción no sea la deseada , debido a las diferencias de personalidad; lo que para unos es bueno para otros lo será menos, incluso para algunos puede ser pernicioso.

* Deduzco que, si la educación de lo más íntimo del ser humano debe ser dada individualmente  con tacto y cariño, el mejor lugar para eso es la familia y que las personas adecuadas son el padre y la madre.

+ Esa es la respuesta a la primera de la tres preguntas fundamentales en que puede resumirse el tema, ¿quién debe dar la educación sexual? Y no caben dudas: los padres, con las ayudas que consideren necesarias, profesores, médicos o algún especialista, pero siendo siempre ellos los responsables de lo que sus hijos aprendan. Este aspecto de la formación reúne dos aspectos distintos, uno biológico y otro natural. Si bien el primero puede impartirlo una persona que lo domine, debe estar subordinada al segundo y éste, como todo lo que concierne a la moral, es un derecho y una responsabilidad de los padres.

* Ya veo que eso del "quién" nos asignas a los padres un papel director, pero se me ocurre preguntarte cómo conocer lo que necesita saber cada hijo en cada momento.

+ Eso podríamos llamarlo ¿cuándo dar la información? Y es la segunda de mi resumen de preguntas sobre el tema del que te hablaba el otro día. La respuesta lacónica sería: en el momento oportuno.
Ampliándola, te añadiría que no hay que precipitarse, ni dejarla para después. Siguiendo la evolución de cada hijo de cerca debemos informarles antes de que se la den otros o la busquen fuera de casa. Tenemos que saber aprovechar las ocasiones que se presentan, lo mismo que les explicamos otras cosas cuando tuvieron curiosidad. En cuanto surge la primera pregunta debe aparecer la adecuada respuesta, que debe estar en consonancia con su desarrollo. Si las preguntas no llegan no podemos esperar a que llegue la fecha de la boda (exagero pero ya me entiendes), hay que saber provocar el tema.

* Vamos, que cualquier edad es buena, siempre que haya surgido la inquietud, y que, si no preguntan, llegará el momento en que tendré que saber aprovechar las ocasiones de la vida para provocarlas. Pero surge otro problema, cómo explicarlo.

+ Ésa es la última de las cuestiones a contestar. Te diría que con naturalidad preocupándose de estar un poco formados y, sobre todo, con cariño. Habrá que utilizar la palabras adecuadas a la edad del hijo. Conviene ser claros y sencillos, sin andarse con rodeos, ni dejarse influir por la maldad y picardía de nuestros años de vida.

* Así que consideras muy importante el andarse sin rodeos y menos con engaños, además de superar el natural miedo a no ser comprendidos. Suele decirse que sea el padre quien hable con los chicos y la madre con las hijas, ¿qué opinas de esto?

+ Puede admitirse, pero no como una norma rígida. La explicación debe proporcionarla quien tenga más facilidad o más confianza.
De todo lo que hemos hablado y resumido en quién, cuándo y cómo, puede decirse que las dificultades crecen en ese orden. Es normal comprender lo primero, cuesta más encontrar las respuestas al cuándo y lo que realmente presenta dificultad suele ser el cómo explicarlo. Todo es producto de una falta de naturalidad pero, si estamos convencidos de nuestra responsabilidad y ponemos el mismo interés como hacemos para resolver los problemas profesionales y económicos, encontraremos la solución.
Si iniciamos el camino comprobaremos, tras la primera vez, que el asunto no es tan complicado, porque es tan natural como la vida misma.



 

Alejandro González
(El Vigía)



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