12 dic. 2010

CONVERSACIONES SOBRE LOS HIJOS (III) / *TIEMPO DE NOTAS

ARONA (Tenerife)
Los nervios de los padres se ponen al límite, más aún de como lo estuvieron los de los hijos en los días de las evaluaciones. En la familia de mi amigo Álvaro, con cuatro hijos  de diversos cursos y edades, hay de todo un poco. Como en otras ocasiones su desahogo natural es su padre, Luciano. Con estas conversaciones entre padre e hijo consigue , este último, aliviar sus preocupaciones y conocer otro punto de vista ante los problemas que tiene en casa. En este caso también busca algún alivio para sus recientes enfados que aún flotan en el ambiente familiar.

UN INCISO: Si no conoces quiénes son las personas que interviene en estos diálogos están descritos en el primer artículo de estas historias que denominé INTRODUCCIÓN.......Pinchando aquí puedes verlo:
http://atalayafamiliar.blogspot.com.es/2010/12/conversaciones-sobre-los-hijos-i.html


* Tengo una sensación de culpabilidad, cuenta Álvaro, sobre todo en lo que afecta a las notas malas, que anulan la alegría que deberían producirme los buenos resultados.

+ Es lógica tu postura, responde Luciano, pero no la considero del todo correcta y te lo digo desde el punto de vista de un viejo sufridor de parecidos problemas. Pienso que te domina un deseo de arreglar lo más grave porque lo que funciona bien necesita menos de tu intervención. Creo que debes preocuparte del esfuerzo de tus hijos, eso es lo que les valdrá en la vida, y, aunque tengan su importancia los resultados, no son lo principal.

* Sabes que siempre he ido a tratar con los profesores sin tener en cuenta las notas, me preocupa la marcha de cada chaval, algo menos sus calificaciones y nunca pretendí eludir mis deberes desviándolos hacia el alumno o el centro escolar. Pero algo falla.

+ Existe esa obligación. Todos los padres la tienen y no conviene pensar en delegarla. Se puede y muchas veces se debe confiar algunos aspectos al colegio, pero esto no permite desentenderse totalmente de ellos. La misión formativa que tenemos con respecto a los hijos abarca todos y cada uno de los aspectos de su educación.

* Sabes que procuro no inhibirme y, además, intento enseñarles que lo importante es aprender a trabajar, tener conocimientos y estar en condiciones de ser útil a la sociedad. Reconozco que no soy perfecto y se me ocurre que podría mejorar el ambiente de la casa para ayudarles más. No me aclaro bien sobre qué puedo hacer más para conseguirlo.

+ Por ahí pueden ir parte los remedios. Hay factores que favorecen el estudio, como tener un lugar fijo para hacerlo, con buenas condiciones de luz y silencio, que no facilite el que se distraigan. También es importante que dispongan del necesario material de consulta al alcance de la mano.

* No deja de ser un buen propósito, poniendo ingenio y cambiando algún mueble tal vez logre convertir un dormitorio en una habitación de doble uso. Todo eso puede ser el marco, pero pienso que falta pintar el cuadro, me gustaría saber cómo.

+ Además de esos aspectos materiales , se me ocurre que deberías analizar tu actitud y la de tu mujer sobre aspectos como la afición por la lectura y el afán de saber. Si los fomentáis y practicáis, los hijos, que todo lo observan, encontrarán un estímulo para el estudio.

* Aunque pueda estar de acuerdo, resulta difícil fomentar un aumento de la cultura en el hogar cuando los padres no tenemos grandes estudios. Precisamente nuestra lucha está centrada en que los hijos puedan tener más facilidades y eleven el nivel intelectual del que proceden.

+ No te pongas trágico, que estás hablando con un hombre que aprendió casi todo lo que sabe en los pocos ratos libres que le dejaba su trabajo manual con el que os saqué adelante. No se trata de que los padres sepan mucho, que sean unas eminencias, sino que tengan inquietud y sensibilidad hacia el saber, que no se traguen las opiniones de los medios de comunicación sin más, y que procuren ir formando progresivamente una biblioteca familiar, amena y formativa, basada más en la calidad moral e intelectual de los libros que en la cantidad y presentación.

* Como siempre, parece que tengo que darte la razón, pero no todo lo hago mal, pues intento plantearles metas, les exijo y procuro comprenderles, ayudo en lo que necesitan siempre que puedo, incluso ando luchando para que se den cuentan de que, tras el colegio, hay que hacer algo de tarea en casa.

+ Buena complicación os ha caído a los padres con esto. Existe un debate entre los que piensan que todo el tiempo libre debe ser de estudio y los que afirman que esos ratos son de diversión y entretenimiento. Unas tareas adecuadas a la edad, opino yo, que enseñan a trabajar por cuenta propia y también dejan tiempo para distraerse. Par esto procura concretarles un horario y que no lo interrumpan por cualquier causa. Después, que tengan otras actividades formativas o deportivas, esto es un buen complemento.

* Bien, pero cambiando radicalmente de aspecto, ando pensando en las posibilidad de que alguno, en ciertas asignaturas, reciban clases particulares. ¿Sobre esto qué opinas?

+ Que si lo piensas lo trates con el tutor o profesores de esas asignaturas, si coinciden vuestros puntos de vista , si el chico no puede seguir el ritmo de la clase, adelante. Pero esto no es la panacea ni te libera de tus obligaciones. Mira, se habla mucho de fracaso escolar, la culpa pasa de unos a otros, y todos, administración, profesorado y padres tiene la suya. Te aconsejo que asumas tus responsabilidades y desde ellas exijas las de los demás.



Alejandro González
(El Vigía)

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