1 nov. 2010

LA INFANCIA (I)

La infancia abarca, aproximadamente, desde el nacimiento hasta los 12 años, y, para su estudio, suele dividirse en tres épocas. La primera hasta los 3 años, la segunda llega hasta los 7 y la tercera hasta los 12. Ya expliqué anteriormente que estas divisiones del hijo y su educación por años son siempre indicativas, y en la infancia no es diferente. Dado que no hay dos niños iguales se presentan variaciones en las fechas que señalan el paso de una a otra época.

  La 1ª FASE, (el niño hasta los 3 años) se caracteriza por la gran cantidad de cariño que necesita el hijo, especialmente de cariño materno.....................
Concretándolo más podríamos decir que necesita mucho de la presencia y cercanía de su madre. No hace falta ser un experto en estos temas para comprenderlo pero la realidad y los hechos hacen que, en ocasiones, la vida camine por otros derroteros.
Las obligaciones laborales de la mujer pueden ocasionar que esa cercanía al hijo no sea fácil. Cierto es que los permisos de maternidad quieren paliar en lo posible los problemas pero, sin ánimo de entrar en polémica, respetando las particularidades de cada familia, y dejando a los técnicos su parte en el estudio de las soluciones, me atrevo a opinar lo siguiente:

  - Las madres y los padres deben reflexionar sobre un tema tan importante para su hijo. Habrá, tal vez, que sacrificar algo de lo que hasta ahora podían hacer y tener en beneficio del tiempo a dedicar al niño tanto en cantidad como, si no se puede dar mucho de ésta, en calidad.

  - Aunque legalmente se autorice que ese permiso de maternidad pueda ser compartido con el padre, no se debe olvidar que a quien más tiempo, cada día, necesita el niño es a su madre.

  - Los legisladores y empresarios debe hacer un esfuerzo para comprender y buscar las soluciones posibles más idóneas.
No es este el lugar ni yo el experto que debe señalar lo que puede hacerse pero quiero dejar bien claro que, por muchas y buenas guarderías que existan, el niño hasta los 3 años necesita a su madre tanto como el alimentarse bien y una buena atención médica. Pero además necesita a esa madre en estado sereno para que le transmita calma. De este dar serenidad deben ser partícipes todos aquellos que colaboran en el cuidado del hijo. Para todo esto hay que estar muy pendiente de su continua evolución, con una observación diaria de lo que va demandando. De aquí esa necesidad, ya citada, de la presencia frecuente de su madre.

Ya sé que no lo pongo fácil para los tiempos que corren pero no me queda más remedio que decir estas cosas y recomendar una buena organización para compatibilizar las diversas obligaciones. Análoga profesionalidad con la que realizamos nuestro trabajo, salvando las lógicas diferencias, debemos poner en lo que atañe a la familia.
He dejado al padre en un segundo plano y no quisiera que se me entendiera mal. Tiene su lugar en este “negocio” y muy importante. Su dedicación no debe ser menor que la de la madre pero con otros matices. También debe rodear al hijo de su afecto, entretenerlo en muchos ratos que la esposa esté en otras obligaciones o necesite descansar y distraerse. Fundamental, pero fundamental es la atención especial que debe a su mujer en estas circunstancias, si siempre tiene que ser una ayuda y ser comprensivo en los diferentes aspectos que requieren el matrimonio, la familia y el hogar, ahora debe esmerarse y así, entre otras cosas, conseguirá esa serenidad que ella necesita.
Esta ayuda paterna y otras externas serán más necesarias aún si, además de esa criatura de menos de 3 años, existen más hermanos en el hogar. Puede ser el momento de enseñarles a colaborar en casa. Esto no toca hoy, será tema para más adelante.

No debo seguir alargándome en mi escrito pues he de ser fiel al propósito de publicar artículos breves, que den pinceladas sobre cada tema para que, si os afecta, sintáis la inquietud de conocerlos mejor . Hay mucho que reflexionar sobre este asunto y para ello os remito, como siempre, a charlas, cursos y publicaciones sobre el tema pues existen y vienen muy bien si tenéis hijos en estas edades. El próximo día seguiremos creciendo con el niño para hablar un poco sobre lo que sucede entre los 3 y 7 años.


Alejandro González
(El Vigía)




1 comentario:

AMICYL dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Alejandro, es muy importante que la mujer comprenda que por importante que sea nuestro empleo, el trabajo que no debemos descuidar y que será la obra más maravillosa de nuestra vida es ese tiempo que dediquemos a nuestros hijos cuando son pequeños, ese tiempo es mucho más importante que el de la adolescencia que parece que a todos nos preocupa tanto, ahí están las bases para que esa etapa posterior la podamos superar mucho más fácilmente ambas partes.
Por otro lado, según leía tu artículo me venía a la mente la imagen de una madre cogiendo tiernamente a su bebé en brazos y a la vez ambos contenidos en el cuerpo del padre, ¡así debe ser!